Después
de casi dos meses de la tragedia ocurrida en Chile por el caso
fundaciones, la mayoría de los chilenos han realizado diversos
comentarios en torno al tema, la tecnología lo permite, entre ellos,
personas naturales, opinólogos, columnistas, periodistas, etc; por esta
razón se puede decir que debido a este gran escándalo, la participación
ciudadana en Televisión, radio, prensa y redes sociales ha sido
altísima, se batió un récord, que paradoja, pues el concepto de
participación es muy utilizado en la política, pero que en esta no
siempre se da, queda solo en el discurso, en la práctica esta acción
es invisible, salvo cuando ocurren hechos como estos, y es acá, donde
justamente los políticos de los diferentes conglomerados opinan,
comentan y se defienden con uñas y dientes, los argumentos; nadie es
culpable, algunos dicen: “es inocente”, hasta que se demuestre lo
contrario, entonces, si es así, tendremos que seguir esperando de manera
infinita, pues, de los verdaderos responsables nunca vamos a saber
nada, así es como la casta política ha engañado por varios años al
pueblo de Chile. En este avatar de situaciones hemos dejado de lado
cosas muy importantes, entre ellas, aunque pueda aparecer como
superflua, pero no deja de ser importante, en especial para las familias
y sus respectivos hijos, me refiero al Sistema de Admisión Escolar,
proceso que es un verdadero dolor de cabeza para los padres, una
alteración en la vida emocional de nuestro jóvenes, esto debido a que es
un sistema poco claro, dirigido por el propio ministerio de educación,
cosa nunca vista en Chile, como es posible que el estado a través de
este ministerio use un mecanismo que restringe las postulaciones de los
educandos, que decide el resultado de la postulación del estudiante a
través de una tómbola, es decir, a la suerte, y si no queda el
estudiante, entonces es derivado a un colegio impensado, esto no es
posible, es indigno, discriminatorio, es un atropello a la libertad de
la educación, derecho que tienen las familias de elegir el colegio al
cual desean enviar a sus hijos. El Sistema de Admisión Escolar se crea a
través de la ley N°20845, bajo esta norma, cierta parte de la casta
política que dirige el país hoy en día, implementó esta ley, con acuerdo
del legislativo, en el que la mayoría de los representantes de este
poder del estado no les importó la voluntad ni los intereses de la
gente, para prohibir el lucro, eliminar el financiamiento compartido y
regular el proceso de admisión de los estudiantes. A partir de la
aplicación de este instrumento antidemocrático, los colegios públicos y
los que reciben subvención del estado no pueden considerar en su proceso
de admisión el rendimiento académico pasado del alumno ni menos el
rendimiento potencial, donde quedó la meritocracia, el reconocimiento al
esfuerzo, el trabajo del alumno, los valores de vida que inculcaron
los padres a sus hijos, entre ellos, la responsabilidad, acciones
fundamentales en la toma de decisión de un joven respecto al futuro de
su vida estudiantil, es decir, no les importó ni un carajo, simplemente
nivelaron hacia abajo usando la demagogia y la mentira, aduciendo: “Si
en el colegio hay más postulantes que vacantes se usará un sistema de
selección que garantice la transparencia, la equidad e igualdad de
oportunidades”, con este slogan, más la tómbola, son elegidos los
hermanos de los que están ya matriculados en el colegio, los hijos de
los funcionarios del plantel, los alumnos que se hayan retirado del
colegio y deseen volver, y un 15% de alumnos prioritarios, que les
parece, donde quedó la igualdad para todo, y la justicia social, esto
es una burla, una injusticia, no puede ser que un buen alumno no quede
en el colegio que desea estudiar y sea desplazado por otros que no
tienen los méritos escolares suficientes, donde queda el mensaje del
Presidente Boric antes de llegar a la primera magistratura: Fin al
lucro, educación gratuita, de calidad y con justicia social, de esto
nada, solo palabras, ventas de pomadas, mentiras y engaños, y que pasa
con la calidad, las familias y los jóvenes deben exigir sus derechos.