El
pasado miércoles en la Comisión de Trabajo del Senado aprobamos el
proyecto de Sala Cuna Universal, un paso más en la tramitación de este
proyecto que, una vez que sea ley, permitirá que muchas mujeres se
incorporen al mundo del trabajo, eliminando de esta manera una de las
principales barreras que hoy impiden que miles de ellas puedan
desarrollarse profesionalmente y aportar al crecimiento económico de
nuestro país y nuestra región.
¿Qué
ocurre hoy? Como existe la obligación que todas las empresas con más de
veinte mujeres cuenten con una sala cuna o bien contraten una para los
hijos de sus trabajadoras, la gran mayoría de ellas opta por contratar
sólo diecinueve mujeres para así evitar ese costo adicional. Este
proyecto viene a solucionar ese problema y eso ha sido gracias a los
aportes que hicimos las y los senadores de oposición durante el debate
legislativo.
¿Qué
otras mejoras logramos en la comisión? Pudimos incorporar la
corresponsabilidad parental al beneficio, lo que en la práctica
significa que tanto la madre como el padre podrán acogerse a la medida,
previo acuerdo entre ellos. Esto sin duda es un elemento que ayudará a
que muchas familias se organicen mejor y que, además, la crianza de los
hijos sea efectivamente compartida. Los hijos se hacen de a dos y
también deben ser criados entre dos.
Además,
se logró que, a diferencia de lo que planteaba el Gobierno en su
proyecto, la administración del fondo adicional necesario para financiar
este beneficio no sea administrado por una entidad privada, sino por un
ente público, específicamente el Instituto de Previsión Social que será
el pagador a la sala cuna respectiva. Esto evita que se genere un
negocio en algo que corresponde a seguridad social.
Cabe
señalar que el proyecto despachado considera que cada trabajador o
trabajadora -dependiente o independiente- que tenga un hijo o hija menor
de dos años podrá acceder a este beneficio que, valorizado, implica un
monto en UTM equivalente a unos $250.000 mensuales. Algunos dirán que
hay lugares donde se cobra mucho más por el cuidado de las guaguas, pero
como ocurre en estos casos la oferta tenderá a ajustarse a estos
valores pero, más importante aún, las salas cuna no podrán hacer cobros
extra por ley.
¿Cómo
se financiará este beneficio? El proyecto considera que el costo lo
asuma el Estado, mientras que el empleador sólo debe aportar con una
cotización de 0,1%, calculado sobre las remuneraciones imponibles de las
y los trabajadores dependientes -de cargo del empleador o la entidad
pagadora de subsidios- y sobre las rentas imponibles de los trabajadores
independientes.
Estamos
sin duda ante una política pública hecha mediante el diálogo entre las
partes y que permitirá mejorar la vida de cientos de miles de mujeres en
todo Chile y que demás velará porque niños y niñas cuenten con los
cuidados que necesitan mientras sus progenitores trabajan.
El
mismo día miércoles tuve el agrado de reunirme con Libby Lyons,
directora de la Agencia para la Igualdad de Género en el Lugar de
Trabajo de Australia, quien valoró positivamente esta iniciativa. Cito
esto porque muchas veces necesitamos que alguien de afuera venga y nos
diga que vamos en la dirección correcta para que los más incrédulos lo
valoren en su real mérito.
Aún
restan pasos legislativos, pero confío que, en lo que viene, se sabrá
valorar una política pública buena a la que llegamos mediante el diálogo
entre las partes y que significa un beneficio real y palpable para
familias de clase media de nuestro país, pero en especial para mujeres
que nunca más tendrán que optar entre ser madres o desarrollarse
profesionalmente. Eso es lo justo y apunta en la dirección de la
sociedad que debemos construir.