Según
estudios recientes, Chile tiene una de las tasas de participación
laboral femenina más bajas del mundo, esta corresponde a un 52,6%, cifra
que se encuentra por debajo del 62,6% que promedia la OCDE.
En
esa línea, resulta imperativo impulsar el crecimiento y reducir
desigualdades en nuestro país, por lo que es urgente propiciar la
incorporación de más mujeres al mercado laboral. Lo anterior se logrará
mediante la promoción de la corresponsabilidad parental, es decir,
reconocer el derecho – y el deber- que tienen tanto los padres como las
madres en el cuidado de los hijos, todo esto en el marco de un sistema
de protección de la primera infancia.
Para
ello, cambiar la legislación vigente es fundamental. El artículo 203
del Código Laboral establece que las empresas que tienen 20 o más
trabajadoras deben tener servicio de sala cuna para sus hijos de menos
de dos años. Pues bien, esta legislación no solo tiene 100 años de
antigüedad, sino que también, pese a que fue ideada como un mecanismo
para acrecentar las oportunidades laborales de las mujeres, terminó por
ser una piedra de tope fundamental para el desarrollo profesional de las
mismas, esto porque las empresas, con el objetivo de ahorrar activos,
en su mayoría han evitado contratar a más de 20 mujeres.
El
proyecto de Sala Cuna Universal viene precisamente a subsanar esta
situación. Con este, se busca que las mujeres cuenten con ingresos
propios y tengan más posibilidades de empleo. Sala Cuna Universal
permitirá que los niños menores de dos años de todas las madres y padres
trabajadores puedan tener este beneficio sin importar el número de
mujeres que las empresas tengan contratadas.
Podrán
optar a este financiamiento todas mujeres trabajadoras que tengan hijos
menores de dos años. En el caso de los padres, podrán acceder cuando
tengan la tuición del niño o si la madre trabajadora lo ha autorizado.
Se otorgará un máximo de $ 245.000 por niño para matrícula y
mensualidad, y el dinero será recaudado desde un Fondo Solidario
Universal que será financiado con un cargo al empleador del 0,1% del sueldo de todos los trabajadores.
De
esta forma, es posible ver que Chile avanza hacia una plena igualdad de
oportunidades para hombres y mujeres. Que más allá de las promesas
realizadas, las acciones concretas dan cuenta de que existe un genuino
interés por parte del Estado de incorporar a la fuerza femenina al
mercado laboral, reconociendo con esto que, independientemente del
género, todos, hombres y mujeres, podemos ser un gran aporte.
Esta
es una excelente noticia para Chile, y debemos seguir avanzando en esa
dirección pues aún como sociedad, nos falta dar un enorme paso hacia el
cambio cultural que derive en una distribución más equitativa de las
tareas ya que en la actualidad, las mujeres enfrentamos una doble, y
hasta una triple jornada asumiendo además de la carga laboral
remunerada, lo relacionado al cuidado de los hijos y las labores de la
casa.
Mientras
avanzamos hacia este anhelado y necesario cambio cultural, lo mínimo es
tratar de emparejar la cancha y generar políticas como Sala Cuna
Universal que propicien el ingreso de las mujeres al mercado laboral.