Eugenia Mancilla – presidenta regional Democracia Cristiana – @emancillam
A escasos seis meses del término del Gobierno de la Presidenta Bachelet esta semana se produce un nuevo cambio de gabinete, que afecta una de las carteras mas estratégicas del gobierno, Hacienda. De esta manera Nicolás Eyzaguirre se convierte en el tercer Ministro de la cartera encargada de las finanzas públicas y del control fiscal. Por cierto, no es una buena noticia. Chile ha experimentado en los últimos 7 años un deterioro de su balance fiscal. El año 2011 el superávit era de 1.3 puntos del PIB. Este año el gasto corriente sobre el PIB ha aumentado en 1.8 %. A pesar del incremento en la carga tributaria a propósito de la reforma, paulatinamente se ha incrementado el déficit fiscal, lo que es altamente preocupante. Ello se explica por la caída sistemática del precio del cobre y la desaceleración económica basada principalmente en la baja de los ingresos mineros.
No obstante Chile exhibe una deuda baja, según la OECD. Como sea, el país está en el limite de su estabilidad fiscal, hecho innegable. Prueba de ello es la última clasificación de riesgo obtenida por S&P, como llamado de atención al menor rigor fiscal. Por ello resulta totalmente inoportuna la salida de Valdés desde el Ministerio de Hacienda. Y como se señalara en la última publicación del PNUD “Desiguales” el estancamiento de la productividad, el lento crecimiento económico, la necesidad de modernización del Estado, la concentración productiva, la falta de dinamismo y de diversificación y el cuidado del medio ambiente, son factores que contribuyen a la mediocridad presente y a la crisis política. Nuestros problemas son mayores y la pregunta que todos debemos hacer es ¿como progresar? ¿cómo crecer acortando las brechas salariales entre trabajadores de mayor y menor calificación? ¿será la educación el insumo vital para salir de la pobreza? ¿es el Estado quien debe proveer seguridad y estabilidad personal y familiar? ¿puede existir crecimiento económico pero con desarrollo sostenible? ¿conviven armoniosamente proyectos económicos y productivos con el debido cuidado medioambiental? ¿las comunidades se encuentran preparadas para abordar la participación ciudadana de proyectos productivos en igualdad de condiciones con la empresas? ¿la institucionalidad ambiental es respetada y es la correcta?. Demasiadas interrogantes que dejó el rechazo al proyecto minero-portuario Dominga. Crónica de la salida de todo el equipo económico.
Ahora resta ponernos de pie y hacer un esfuerzo entre todos para que el país retome la senda de estabilidad fiscal. Pero esta tarea, como digo, es de todos. Debemos cuidar nuestro patrimonio ambiental y hacer compatible el crecimiento económico con la protección de las comunidades. Se debe por tanto fortalecer en su capacidad técnica el Servicio de Evaluación de Impacto Ambiental y limitar la discrecionalidad y reducir los espacios de decisión política, haciendo, entre otras medidas, más efectivos y razonables los plazos de tramitación de los proyectos de inversión. No se trata entonces de un debate ideológico ni que éste marque la discusión de los presidenciables. Resta por ahora, concentrarse en temas de corto plazo como la discusión presupuestaria 2018, la reforma previsional y reajuste del sector público. Prueba de fuego para el nuevo ministro dueño de la billetera fiscal.