El texto constitucional
que se le presentará a la ciudadanía el próximo 7 de noviembre ya no
admite modificaciones. Los retrocesos que nos plantea la derecha a
través de la Constitución hecha a su medida es algo que deberá evaluar
la ciudadanía en el plebiscito del 17 de diciembre, para lo cual la
información que podamos entregar para que tomen una decisión basada en
argumentos y no solo en el eslogan político de turno es del todo
importante.
En
principio, podemos estar de acuerdo en que los dos procesos
constitucionales que hemos vivido los últimos años nacen como
consecuencia de la movilización ciudadana . Son muchas las consignas y
demandas que se enarbolaron con hidalguía a fines de 2019 a las cuales
no se le logra dar respuesta con la carta magna que se ha escrito.
En
particular, dos demandas sentidas por las y los Chilenos son poder
contar con una jubilación digna y un sistema de salud que no discrimine
por el tamaño de la billetera y, lamentablemente, no existe avance en
aquello, sino más bien retrocesos.
En
cuanto a las pensiones la derecha protege a las AFP, instituciones que
han entregado pensiones de miseria no cumpliendo nunca con las promesas
de su implementación. Con esto, la derecha y ultraderecha, busca dar por
cerrado un debate democrático que podríamos considerar aún en curso, al
constitucionalizar una visión que a todas luces es compartida de manera
transversal en nuestro país..
Algo
similar ocurre con la salud, donde se amarra el actual sistema al
incorporar explícitamente la existencia de entidades privadas para la
administración de los fondos, es decir, las ISAPRES, lo cual genera
incertidumbre en las familias porque el derecho a la salud queda
condicionado a la capacidad económica que tienen en un momento
determinado. En otras palabras, todo indica que solo los más acomodados
podrán elegir su sistema de salud, dejando a otros en desventaja.
Así,
como los temas brevemente tratados existen muchas otras aristas de esta
propuesta constitucional donde podemos observar que la derecha se
aprovechó de su mayoría circunstancial en el actual proceso
constitucional para implantar un modelo de sociedad a su antojo, el cual
se aleja por mucho a lo que Chile, y en particular nuestra región, se
merece.
Este
proceso constitucional representa un hito histórico en Chile, y es
esencial que la ciudadanía esté plenamente informada antes de tomar una
decisión el 17 de diciembre. La Constitución debe reflejar los valores y
aspiraciones de toda la sociedad, y es responsabilidad de todos los
chilenos evaluar cuidadosamente las implicaciones de las disposiciones
propuestas.