Ciudad
Gótica es una ciudad ficticia hogar de Batman, el icónico superhéroe de
DC Comics. Probablemente dos de las características que más distinguen a
Ciudad Gótica son el crónico espiral de crimen y la violencia en que
está sumida y la incompetencia de sus autoridades. Existe entre Ciudad
Gótica un paralelo evidente con lo vivido en la capital de nuestro país
durante los últimos meses.
Hace
algunos días, no muy lejos de la Moneda, Francisca Sandoval recibía un
balazo en la cabeza por parte de un comerciante ambulante mientras
cubría una protesta, transformándose después en la primera periodista
asesinada en Chile desde la dictadura. Días después, delincuentes
entraron a la casa de la Ministra de Defensa, Maya Fernández, donde
maniataron a su esposo para luego huir con especies y un vehículo. Esta
semana ocurrió una balacera en Ñuñoa donde delincuentes habrían
realizado ocho disparos y dejaron una corona de flores en el lugar, una
señal de amenaza típicamente usada en el mundo narco. Por mientras, los
estudiantes del otrora mejor liceo público del país, el Instituto
Nacional, fueron vistos cobrando peajes ilegales en la Alameda, días
después de haber depuesto una toma por hechos de violencia que incluían
el lanzamiento de molotov dentro del liceo, quema de documentos, quema
de uniformes, vandalización del hall central, distintas salas y
departamentos y barricada en el pasillo. Suma y sigue. Estos hechos se
añaden a la ya tradicional violencia carnavalesca de los viernes en
Plaza Italia, en la que el fuego es el principal protagonista y donde
muchos de los participantes, algunos devenidos en constituyentes,
ocultan su identidad y nihilismo bajo disfraces propios de una danza
macabra. El resultado es una ciudad fuera de control, insegura,
violenta, donde el espacio público se encuentra totalmente arruinado.
Comercios tapiados, plazas destruidas, rayados de todo tipo y el retiro
del ciudadano común son lo que dan su identidad a la Nueva Ciudad
Gótica.
Otra
de las características de Ciudad Gótica es la incompetencia de sus
autoridades. En las historias de Batman las autoridades políticas
también brillan por su ausencia. De hecho, las apariciones de un
presidente o algún encargado de seguridad son muy escazas sino
inexistentes. Las únicas autoridades visibles son un alcalde muchas
veces corrupto y Jim Gordon, el comisionado de policía que hace lo que
puede con lo poco que tiene. Acá también vemos un paralelo con lo que
ocurre en nuestro país. Tenemos un ministerio del interior que es
incapaz de hacerse cargo de la seguridad de los ciudadanos, donde además
abunda la incompetencia. Un ejemplo de esto último fue que el
ministerio del interior, por error, no solicitó la prisión preventiva
del asesino de la periodista Francisca Sandoval. En esta misma línea,
hace algunas semanas, la Ministra de Justicia anunció que el indulto de
los “presos de la revuelta” era una prioridad del gobierno. Por otro
lado, muchos de los problemas con los comerciantes ambulantes, que
tienen tomado el centro de Santiago, ocurre meses después de que la
nueva alcaldesa oficialista de Santiago, militante del partido
comunista, anunciara la entrega de hasta mil permisos a dichos
comerciantes. ¿Quién protege entonces a los ciudadanos de Santiago?
Parafraseando
al Nobel Mario Vargas Llosa algunos se preguntan ¿cuándo se jodió
Chile? Esta pregunta tendría algún sentido si es que la respuesta no
fuese tan absurdamente obvia. Pero lo es. Desde 2019 una serie de
políticos principalmente de izquierda le abrieron la puerta a la
violencia, avalándola. Tiempo después, amparados en una serie de
promesas incumplibles, esos mismos políticos llegaron al poder. Hoy, ya
siendo gobierno, tienen en sus manos la responsabilidad de hacer cumplir
la ley para darle seguridad a los ciudadanos. Sin embargo, por un lado,
el gobierno ha buscado diluir su responsabilidad respecto al orden
público proponiendo un gran acuerdo por la seguridad pública, en
circunstancias de que en realidad es el gobierno quien tiene las
herramientas y la obligación de hacer cumplir la ley. Por otro, la
amnistía de criminales es prioridad. Así no se puede.
Lamentablemente,
a diferencia de lo que ocurre en los comics, en la vida real no existen
los vigilantes como Batman. Por tanto, Santiago de Chile o Nueva Ciudad
Gótica están echadas a su suerte.