Se acaba la era de la política partidaria

“Las primarias de ayer dejan como principal lección que las figuras de Sebastián Piñera y Michelle Bachelet y todos aquellos partidos políticos que los apoyaron, pasan al olvido. Porque la gente quiere una renovación de verdad. No quiere que sean protagonizados por los mismos de siempre, ni tampoco por los extremos, porque no aseguran estabilidad al país”.

Lo
de ayer nos sorprendió a muchos. No se esperaba una votación tan alta.
Una participación superior a las primarias de 2013 y del 2017. Ayer hubo
3.091.339
votos, con los que se eligió a Sebastián Sichel (Chile Vamos) y a
Gabriel Boric (Apruebo Dignidad). Es la primaria con más convocatoria
desde que existe una ley que permite al Servicio Electoral financiar y
supervisar este tipo de comicios preliminares.

Y con los resultados
comienzan a quedar en el absoluto olvido los partidos tradicionales, que
fueron los grandes derrotados de ayer y las figuras que caen
abruptamente al piso por ser los símbolos de esa política trasnochada y
que por 16 años no hizo nada por este país son Sebastián Piñera y
Michelle Bachelet. Y es hora de que sus conglomerados políticos se den
cuenta de ello. Ni la UDI ni Renovación Nacional han sabido liderar a la
derecha y contribuir en los pésimos gobiernos de Piñera.

Y lo mismo en
la otra vereda. Con Bachelet en dos períodos, la ex
Concertación (en el primer mandato) y la ex Nueva
Mayoría en el segundo tampoco encantaron a un electorado que confió en
la representante de la izquierda. El Partido Socialista, el PPD, el
Partido Radical, el PRO y la Democracia Cristiana necesitan una urgente
renovación. No pudieron llegar a un acuerdo y ayer no participaron del
proceso de primarias más exitoso de la última década. Incluso a la lista
de perdedores se debe sumar a Yasna Provoste y a Paula Narvaez, puesto
que con los triunfos de Sebastián Sichel y Gabriel Boric se les resta
mucha posibilidad a ambas, porque los ganadores de ayer ya se probaron
electoralmente y ambos están ajenos a esas cúpulas políticas añosas que
son cómplices de desgastados mandatos que no ayudaron a dejar a atrás
las demandas sociales de este país.

La gente quiere cambios, por eso
concurrió ayer masivamente a votar, pero no quiere cambios sin diálogo y
con acuerdos que nos permitan vivir en tranquilidad, sin llegar a los
extremos que ofrecían otros candidatos que ayer definitivamente deben
pensar en la jubilación de las políticas añosas que promueven sus
partidos.

La gente no quiere arrogantes que se deban a esa política que
privilegia a los mismos de siempre. Son tantas las lecciones que hemos
aprendido en los últimos dos años, pero aún hay algunos que se niegan a
escuchar las voces de la gente.

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