Se acabó el ciclo del Club Social a la cabeza de Colo-Colo

Conversaba
con unos amigos durante esta semana desde hace cuánto no recordaban
tener las aguas tranquilas en el club que tanto queremos. Ya son 20 años
que nos llevaron a una quiebra ficticia, organizada por el poder
político y empresarial, que finalmente le despojó el alma al Cacique
para que después el laboratorio empezara a funcionar y cayeran uno a uno
los clubes del fútbol chileno en el mejor postor.

Tras
mucho batallar, con golpes y empujones a un ídolo como lo es Marcelo
Barticciotto incluido, el Club Social y Deportivo Colo-Colo, haciendo
una larga carrera, se erguía en la testera para llevar los destinos del
equipo de David Arellano.

Pasamos
de jugar el partido por el descenso a pelear un campeonato que fue
perdido solo por el Covid-19. Este año estamos muy bien aspectados en
Copa Libertadores y el campeonato nacional; los jugadores tranquilos, el
cuerpo técnico respaldado y todo marcha como debería ser un club serio.

Pero
no. Eso nunca basta ante el poder brutal de la plata. Hoy amanecemos
nuevamente en mano de los que no sienten al club como sus hinchas.
Volvemos a las manos de quienes lo utilizaron para llegar a la
Presidencia de la República, a los que probablemente ni siquiera se
saben el himno del conjunto popular y desconocen su historia.

Lo
que sí saben, de eso no hay duda, es la importancia y lo que genera en
el pueblo Colo-Colo. Por eso lo buscan, por eso lo quieren. Es la marca
más importante de Chile, la que ha permeado cada un
a de las casas de esta larga y angosta tierra.

Probablemente,
en la interna, nuestros representantes de los socios, me refiero a
Edmundo Valladares y Edison Marchant, hayan estado lleno de errores.
Seguramente tiene que haber críticas a su gestión y forma de capitanear
este barco; pero no tengo vacilación, al menos se hizo de buena fe y
poniendo siempre por delante a las y los colocolinos de corazón.

Cuesta
entender cómo personas que nadie las quiere en el Club, una y otra vez
toman el sitial más importante. El mismo que alguna vez ocuparon grandes
dirigentes como Alberto Parodi, Labán, Menichetti o Dragicevic; que,
con fuerza y pundonor, hicieron una antorcha inmensa de gloria el
destino del equipo más popular de Chile.

Somos
valientes, fuertes y grandes. Nos levantaremos una y otra vez; y como
lo hice en privado, hoy se lo digo en público a mi amigo y expresidente
Edmundo Valladares
… Se van como entraron, con las manos limpias, con dignidad y la cabeza en alto.

Que va a la lucha, tenaz sin descansar.

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