Se acabó la credibilidad

Todos
estos días a través de las redes sociales, uno de los personajes más
vistos es un conocido humorista vestido enteramente de blanco, con la
frase “Sospechosa la w……”; y, no es para menos, porque en el último
tiempo han venido sucediendo una serie de acontecimientos poco
afortunados que han continuado minando la credibilidad no sólo de la
clase política, sino derechamente del gobierno y particularmente de
algunos miembros del mismo. En efecto surgió el gran problema de
asignaciones a fundaciones nuevas, formadas por personas en algunos
casos relacionados de manera estrecha con personas vinculadas a la
política, tal es el caso de quien habría sido la pareja de una
parlamentaria, otros hechos hablan de asignaciones hechas en forma
directa a fundaciones ligadas a personas relacionadas o que forman parte
de partidos de gobierno, por sumas extremadamente altas y con poca
transparencia, a lo que se suma que en uno de los ministerios
cuestionado por esa situación, acaeció un hecho delictual de carácter
burdo, en el que de manera inexplicable se sobrepasó a la seguridad
especialmente contratada para resguardar a esa repartición ministerial,
con un cuento que les aseguro que ni un hijo menor ni la nana de la casa
de ninguno de nosotros podría caer jamás, sin al menos hacer consultas
antes de acceder a entregar ninguna clase de elementos requeridos, sin
embargo, lo que sucedió es el robo de veintitrés computadores y una caja
fuerte, todos los que a la postre fueron recuperados, pero a la opinión
pública le sigue quedando la duda en cuanto a si la información
contenida en los computadores sigue siendo la misma o si fue alterada;
incluso la pregunta es si acaso los discos duros no fueron reformateados
o incluso cambiados, dudas que en atención a la situación, no dejan de
ser válidas, lo mismo sucede con la caja fuerte, en que la gente se
pregunta cuál era su contenido; y, si una vez que ella se encontró sigue
siendo el mismo ese contenido. Las dudas se ven acrecentadas por una
clara desinteligencia de la misma repartición ministerial, toda vez que
al concurrir al lugar la Policía de Investigaciones, lo que se espera
por parte de la gente es que el principal interesado en descubrir la
situación y proporcionar la mayor colaboración para descubrir los
hechos, sea el propio ministerio afectado, cosa que no ocurrió, sino que
por el contrario, lejos de colaborar con la investigación, lejos de
acoger lo requerido por la Policía para avanzar en la investigación, se
le obligó a volver al día siguiente con una orden judicial, lo que sin
duda aumenta y con justa razón la falta de credibilidad de la gente, que
de manera masiva entiende que se estaría ocultando información, pero
además lo que la gente percibe es que ese ocultamiento de información no
es por razones lícitas, sino por el contrario, lo que ha desencadenado
una serie de bromas y memes que circulan por todas las redes sociales;
y, ojo, esas bromas, esos memes, no son tan en broma y la gente los hace
circular de manera indiscriminada no como una broma, sino como una
protesta, velada si se quiere, pero protesta al fin, a la falta de
transparencia en el actuar de quienes en algún momento se erigieron como
paladines de una superioridad moral y así se trataron de plantear ante
la gente, todo lo que lleva a que se tenga la percepción que no ha
habido cambios de ninguna especie y que se gobierna para favorecer a los
amigos, es decir, lleva a perder toda la credibilidad en los políticos,
en la clase política y ciertamente en quienes detentan cargos de
gobierno, situación que ciertamente le hace mal al gobierno, le hace mal
al país y le hace mal a la imagen que Chile proyecta en el exterior,
donde ya no se le ve como un país serio, como se le veía todavía hace
cinco años, sino que hoy se le está mirando como una república bananera
latinoamericana más; lo que afecta no solo la imagen del país en el
exterior, sino también la imagen de los ciudadanos chilenos en el
exterior, donde después de haber desterrado con mucho esfuerzo la mala
imagen que alguna vez se tuvo, hoy esa imagen está de vuelta, en muchos
casos por la propia acción de nuestros connacionales en el exterior,
pero también por la poca seriedad que proyecta como imagen país el
actuar de las autoridades políticas, de modo que la falta de
credibilidad no sólo afecta en el plano interno, sino también a la
imagen que como país se proyecta hacia el exterior.

Esperemos
que esto no sea voluntariamente parte de la deconstrucción de las
instituciones tantas veces planteadas por algunos personeros que hoy
forman parte del gobierno.

No
debemos olvidar que constitucionalmente todos los actos de los órganos
del Estado son públicos, por ello se debe actuar con la mayor
transparencia y no sólo en los hechos, sino que también en el derecho se
debe dar cumplimiento a las disposiciones de la Ley de Transparencia y a
las resoluciones dictadas en virtud de esa ley y no sólo en el ámbito
nacional sino igualmente en el ámbito regional. La confianza y la
credibilidad son cristales que una vez rotos son difíciles de reparar.

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