Se nos fue el 2023

Como siempre a finales de año, surgen los recuentos sobre los pormenores que han sucedido en nuestro entorno. Encuentros y desencuentros, sabores y sinsabores, victorias y derrotas, en fin, todos aquellos momentos que marcaron pauta en nuestras vidas y que nos sirven de experiencia para nuestra hoja de ruta. En la economía la situación no es muy distinta, a pesar que son muchos los que pretenden borrar con el codo lo que escribieron con la mano. Veamos entonces algunos de los acontecimientos económicos que marcaron la pauta de este año 2023. 

El primero de ellos, se relaciona con las expectativas. La mayoría de los economistas -como si fuera una receta general- nos recomendaron apretarnos el cinturón. Entre sus dichos figuran: “No es un buen momento económico” y al parecer tenían razón. De hecho, la situación llevó a muchas familias a recurrir a una institución financiera y solicitar un préstamo, aspecto que elevo los indicadores de endeudamiento del país. Lo complejo fue, que dichas deudas ya no se relacionaban con la compra de algún bien “ostentoso” sino más bien, el dinero era para alimentación, vivienda y transporte. Es más, la encuesta de presupuesto familiares entregada por el INE, muestra que en promedio el 52% de los ingresos de los hogares en Chile se destina para estas tres divisiones. 

El segundo hecho económico que debemos considerar en esta columna es el desempleo. Este indicador no ha dado tregua -y lo dijimos al principio de este año-, llegando en su última medición a un 8,9%, lo que significa un incremento de 0,9 puntos porcentuales en esto últimos 12 meses. Ahora bien, para el INE este aumento se debe a que el crecimiento de la fuerza de trabajo en 3,1% fue mayor a las personas ocupadas de un 2,1%, aspecto que no permitió al mercado laboral absorber a todas las personas, debido a que la economía no posee la fuerza y dinamismo suficiente. Como es común, los más perjudicados son los jóvenes y las personas mayores de 65 años, los que luego de la pandemia, aún no recuperan sus espacios de trabajo; de hecho, a mediados de este año aún faltaban por recuperar 57.000 empleos para este segmento. En fin, los pronósticos de inicio de año para el desempleo eran los correctos. Los economistas llamaban a evitar el endeudamiento -en la medida de los posible- y por sobre todo a cuidar su fuente laboral.

Por último y no menos importante, se encuentra la inflación. Aquí, tenemos un respiro que es fundamental para el país. Se ha logrado controlar este indicador producto de las medidas llevadas por el Banco Central y por el Ministerio de Hacienda. El primero, ha manejado correctamente la tasa de interés, la que finaliza este año en 8,25%, aspecto que eran parte de las expectativas del mercado. Asimismo, el manejo de las arcas públicas también ha mostrado una responsabilidad importante en el control del aumento de precios. Lo anterior, muestra la seriedad de nuestras instituciones públicas que a diferencia de nuestros vecinos, podemos decir que “si” funcionan. Ahora bien, esto ha tenido importantes costos sociales que no podemos negar, entre ellos, temas de vivienda, caída de inversión, entre otros. Es decir, aún queda mucho trabajo por hacer.

En definitiva, este 2023 fue un año de transición económica para nuestro país, donde los vaticinios de muchos economistas fueron los correctos, es decir, un año complicado en materias de desempleo y crecimiento, sin embargo, con un control de la inflación que tranquiliza los bolsillos de las familias más vulnerables. En fin, nos vemos el otro año, con las expectativas esperadas para el 2024.

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