Tras
16 días de competencias en distintas disciplinas deportivas finalizó el
evento panamericano realizado en Chile. Celebrado por compatriotas,
deportistas y visitantes deja muy en lo alto a la organización del
certamen, además de una infraestructura de primer nivel disponible. En
resumen, los Panamericanos de Chile acaban siendo un éxito, aportando al
país en lo deportivo y al gobierno de turno en lo administrativo.
Sin
embargo, el gobierno se ve complicado al finalizar el certamen por la
ya común acción de deportistas cubanos, quienes al cierre de los juegos
hacen abandono de su delegación para perderles el rastro. Horas después
sus abogados ingresaban la solicitud de asilo en el Departamento de
Refugio y Reasentamiento del Departamento del Servicio Nacional de
Migraciones, a seis integrantes del equipo femenino de Hockey de césped y
un medallista de bronce especialista en vallas, agregándose cinco más
días después.
Cuba
es un país pequeño que ocupa el quinto lugar del medallero panamericano
y que es la panacea del deporte latinoamericano, como lo dice Lautaro
Carmona, presidente del Partido Comunista (PC). Pese a esos logros, al
parecer la panacea no es para tanto, falta algo y eso es principalmente
la libertad que sumada a la profunda crisis económica que viven los
isleños desde hace un tiempo, ha provocado un éxodo masivo de
deportistas que no desean regresar a su país. Hasta la fecha han migrado
187 cubanos de alto rendimiento, entre ellos el destacado boxeador Andy
Cruz.
Por
esta razón muchos en tono jocoso, auguraban sobre cuántos deportistas
al terminar los panamericanos visitarían las embajadas del país a pedir
asilo, pensando en Cuba y otros. Pues dicho y hecho, contradiciendo la
gran alocución defensiva y casi apológica del régimen castrista de
ciertos grupos del país, a la fecha Cuba concentra el 23,9% de las
solicitudes de refugio en Chile.
La
Cámara de Diputados inmediatamente aprobó un oficio exigiendo al
gobierno protección internacional y asilo político a estos atletas. No
obstante, por las reglas de asilo internacional establecido por el
recurso de amparo en tribunales, no se les debería negar asilo, por el
contrario se les deben proteger.
Esto
nos demuestra que aquí el gobierno no puede tener un doble discurso. Si
critica a ciertas dictaduras y defiende a las personas que son víctimas
de los derechos humanos por el mundo, debe defender a todas las
personas que son víctimas de una autoridad como lo es la cubana, que ha
hecho del exilio, de la vigilancia interna y de coartar las libertades
individuales por una falsa igualdad, su política permanente.
Prácticas
que al parecer no son tan venturosas para sus habitantes, ya que no
huirían de las concentraciones y regresarían a su país. Por lo tanto,
hay que actuar con sentido común y con más humanidad ante ellos que
están viviendo los flagelos de un absolutismo, así como el gobierno que
tiene que ser consecuente con su discurso, a pesar de querer mantener
sus buenas relaciones con el PC o con la misma Cuba.
Sinceramente,
las palabras de Lautaro Carmona se la lleva el viento, se manipula la
realidad del régimen a conveniencia, cuando siguen aumentando los
cubanos fugados. Y mientras siga existiendo este éxodo, está claro que
la libertad no existe. El PC chileno sigue repitiendo el mismo discurso
que ha repetido durante 60 años y que a estas alturas ni ellos se lo
creen. Cuando se hacen comparaciones con Cuba dicen que “cada país tiene
su propia forma de comunismo”, es distinto el comunismo cubano, al
ruso, al chileno. Pero al momento de defenderlo maniobran todos de la
misma manera.
Entonces,
dónde está lo distinto. Todos estos países totalitarios, algunos
sobreviven disfrazados de democráticos, al igual que otras tendencias de
derecha nefasta como republicanos y otras en Chile, que del otro lado
operan de la misma forma. Solo que en el fondo son todos iguales, son
dogmáticos, son autoritarios, pocos demócratas. Eso es lo que ocurre en
Cuba, y no hay forma de ocultarlo, por mucho que algunos deban creer lo
contrario.