El
próximo 11 de octubre se cumplirán exactamente dos años y siete meses
desde que el mundo escuchó de voz del director general de la
Organización Mundial de la Salud, OMS, Tedros Ghebreyesus, anunciar que
dicho organismo internacional declaraba como pandemia al Covid-19, virus
que, desde fines del año 2019, estaba contagiando y matando a miles de
personas en diferentes lugares del mundo. “Estamos muy preocupados por
los alarmantes niveles de propagación y gravedad”, indicaba el director.
Esto
encendía las alarmas en todo el mundo, Chile no era la excepción y las
autoridades de esa época de inmediato anunciaban las primeras medidas
sanitarias para combatir esta infección que, a esa fecha, según los
registros, ya había 23 chilenos contagiado con esta enfermedad
desconocida, de la cual ni siquiera se tenía conocimiento certero de su
origen.
Desde
entonces la vida de los chilenos y por cierto de los magallánicos
cambió de la noche a la mañana. Muchos al principio pensaron que todo
era exageración, pero con el paso de los días y de las semanas se
instaló el miedo, el temor al contacto físico, se terminaron los
abrazos, los saludos de mano, entre otras costumbres humanas.
Luego
vinieron los anuncios, las restricciones y comenzamos a familiarizarnos
con medidas sanitarias, el uso de las mascarillas, el lavado de manos
con alcohol, los aforos, el toque de queda, los salvoconductos, los
planes paso a paso; afloraron palabras, tales como trazabilidad,
positividad y nos poníamos frente al televisor para conocer los
contagios del día, pero también de la muerte de miles de chilenos a lo
largo de nuestro territorio. Fue noticia triste y preocupante cuando se
conoció el primer fallecimiento por Covid-19 en la Región de Magallanes.
El
Covid-19 desde que llegó Chile ha contagiado a la fecha a más de 4
millones 610 mil personas y ha cobrado la vida de 49 mil 451
compatriotas. En nuestra región el contagio ha afectado a 62 mil
magallánicos y ha enlutado 642 familias, que perdieron a sus seres
queridos productos de este virus que aún permanece entre nosotros.
Sin
duda, las apariciones de varias vacunas dieron una esperanza a la
humanidad y nuestra nación lideró este proceso en vacunación. Hoy somos
millones de chilenos los que contamos con las dos primeras dosis y las
otras dos de refuerzo, lo que ha permitido controlar los contagios y por
cierto la mortalidad, hecho que se ha replicado en el mundo. “Nunca
hemos estado tan cerca del fin de la pandemia de Covid-19”. “Aún no
estamos allí, pero el fin de la pandemia está a la vista”, subrayó hace
un par de días Tedros Ghebreyesus, y pidió que no se frenen por ello los
esfuerzos para combatir el Covid-19, ya que “un corredor de maratón no
se para cuando comienza a ver la línea de meta”.
Estas
palabras de la OMS han dado la luz de esperanza a muchas naciones y las
autoridades sanitarias de nuestro país desde ya han anunciado el
término de varias restricciones. Es así como a contar del próximo sábado
1 de octubre se eliminará el uso obligatorio de mascarillas en lugares
cerrados, excepto en dependencias de salud; se terminan los aforos y el
fin de la exigencia del pase de movilidad. Con el término de estas
restricciones los chilenos volveremos a una “normalidad”, pero debemos
recordar que el virus seguirá presente y desde hoy la mejor vacuna es y
será nuestro autocuidado.