La
semana siguiente al Día de la Madre, desde hace casi 20 años, se
conmemora la Semana Mundial del Parto Respetado, iniciativa impulsada
por UNICEF que busca visibilizar la forma en que los niños y niñas nacen
en los distintos territorios y los derechos asociados al proceso de
nacimiento.
La
forma en que cada persona nace deja una huella imborrable en la madre y
familia que los rodea, y la necesidad de que este momento sea vivido de
forma digna, respetuosa y positiva es un deber que los proveedores de
salud deben impulsar para forjar, desde los inicios de la vida, una
mejor sociedad.
Cesáreas
sin pertinencia médica, inducciones no justificadas, tactos vaginales
frecuentes por personal de salud y alumnos en práctica,
instrumentalización innecesaria para acelerar el parto sin indicación
médica, uso de maniobras proscritas, ignorar a la madre en el dolor del
trabajo de parto, separación de la madre y recién nacido sin
justificación médica, ausencia de acompañamiento y menoscabos durante el
trabajo de parto, etc. son algunas de las situaciones que como país
queremos dejar atrás.
El
proyecto denominado “Ley Adriana” – del 2018 y actualmente discutido en
la Comisión de Mujer y Equidad de Género del Senado- establece los
derechos en el ámbito de la gestación, preparto, parto, aborto, salud
ginecológica y sexual; y sanciona la violencia obstétrica. Además, se
rige por la dignidad en el trato, la autonomía de la mujer, el respeto a
la privacidad, confidencialidad, a la interculturalidad y a la
interpretación desde los derechos humanos para hacer del nacimiento un
acontecimiento positivo, respetuoso y digno.
Dentro
de las recomendaciones de la OMS están: ingesta de líquido y alimentos
durante el trabajo de parto, derecho a la información clara, detallada y
confiable, acompañamiento en el proceso de gestación y nacimiento por
persona significativa, libertad de movimiento durante el trabajo de
parto, evitar el intervencionismo innecesario en trabajos de parto de
bajo riesgo con bienestar materno-fetal, disponibilidad de métodos
farmacológicos y no farmacológicos para alivio del dolor, apego precoz
piel a piel entre madre y recién nacido, apoyo para el inicio de la
lactancia materna dentro de la primera hora de vida, y derecho a un
trato digno, respetuoso y libre de violencia durante el proceso de
gestación trabajo de parto y nacimiento.
Es
importante contar con un equipo de salud confiable que pueda proveer
cuidados e información desde la gestación para educar, potenciar la
autoconfianza y trabajar en conjunto sobre un plan de parto seguro que
integre y no enfrente a profesionales y usuarios. Para ello, en Clínica
Imet contamos con la asesoría de nuestras matronas en estos temas que
atañen a todas las familias, pues creemos firmemente que la experiencia
positiva del parto y las prácticas basadas en evidencia del cuidado
óptimo no sea el privilegio de unos pocos, sino el derecho de todos.