Senadores: total desconexión con demandas ciudadanas

Un
triste espectáculo dieron los senadores de nuestro país en la votación
al límite a la reelección. Si bien aprobaron, no le dieron el visto
bueno a la retroactividad de la medida, echando por tierra una de las
principales demandas ciudadanas post estallido social: la necesaria
renovación en la política. ¿Qué le dijeron con esto los parlamentarios a
la gente? Nos interesa seguir en el Parlamento, privilegiamos nuestros
intereses personales, por sobre las demandas ciudadanas. También le
señalaron al país que los congresistas actúan por intereses electorales,
con claras intenciones de perpetuarse en el poder. Quienes no votaron
en favor de la retroactividad sacaron la calculadora y con ella en mano
velaron por sus propios intereses, dejando en evidencia su total
desconexión con la ciudadanía. La iniciativa, que se encuentra en su
segundo trámite y cuya moción más antigua fue ingresada hace 14 años,
restringe la repostulación de los parlamentarios, permitiendo solo una
en el caso de los senadores y dos en el de los diputados, consejeros
regionales, alcaldes y concejales. La disposición que se terminó
convirtiendo en el principal nudo de la discusión y que hacía que la
norma tuviese un efecto retroactivo, es decir, aplicando a los
parlamentarios que actualmente están en ejercicio, no logró el quórum de
3/5 que requería para
su
ratificación y terminó siendo desestimada por 22 votos a favor, 7 en
contra y 12 abstenciones. De haberse aprobado, la retroactividad habría
tenido un efecto político y electoral inmediato, evitando la
repostulación de seis senadores que llevan décadas en el Parlamento:
Jorge Pizarro (DC), Juan Pablo Letelier (PS), Alejandro Navarro, el
magallánico Carlos Bianchi, Guido Girardi (PPD) y Andrés Allamand (RN).
El inhabilitarse fue rechazar. ¡Una vergüenza!, porque los que quieren
perpetuarse en el poder no fueron sinceros y no votaron en contra. Se
escudaron en la inhabilidad. Varios de ellos, a los pocos días del
estallido social se mostraron muy abiertos a la renovación a la
política, pero ayer le dieron un portazo en la cara a la gente. De esa
forma, Letelier, por ejemplo, podría estar 48 años en el Congreso y le
deja abierta también la posibilidad para que un senador magallánico
pueda ostentar 32 años ese cargo. ¿De qué renovación en la política
hablamos? Esta era la oportunidad que tenían los senadores para dar
una señal necesaria tras el estallido social del 18 de octubre.

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