Sepulcros blanqueados

Los
sepulcros, tumbas, mausoleos o nichos contienen los restos mortales de
los seres humanos que ya fueron llamados, de una u otra forma, dulce,
traumática, penosa, a la presencia de Dios, quien les regaló la vida
desde el momento mismo de la concepción de una nueva criatura humana.

Una
vez que las honras fúnebres terminan, el cementerio queda casi vacío,
pero, en más de un caso, entre los que se marchan del camposanto,
transita más de un sepulcro blanqueado por las más diversas pinturas:
ideológicas de ocasional conveniencia; hipocresías, cinismos, acciones
que se acometen sólo “para la foto” o para impresionar a otras personas,
presentando de ellos una imagen que no es real.

Yo
no soy ni mejor peor, me considero diferente a esos sepulcros
blanqueados y agradezco, con la mano derecha sobre el corazón, a todas
aquellas personas que me han saludado y felicitado por lo que ellos
llaman y reconocen como mi consecuencia.

Como
todo ser humano, evidentemente, he cometido errores; en ocasiones, me
he extralimitado en opinar acerca de diversos temas que no comparto,
pero que, con firmeza, sostengo frente a ellos, y los reitero, otra vez:
Dios, Patria, Familia, Libertad, pero soy partidario de acentuar las
cosas positivas, incluso en personas que no piensan como yo y vamos por
veredas muy distintas.

Tengo,
y sufrido, sepulcros blanqueados, incluso, demasiado cerca, en un par
de casos, pero no apestan tanto como aquellos que, cual cicambros del
siglo actual, adoran lo que han quemado y queman lo que han adorado; que
otorgan facilidades a los asesinos y pirómanos que llevan sobre sí la
condena por la muerte de dos adultos mayores; que se niegan a aceptar un
necesario “quinto retiro”, porque hoy es malo cuando ayer era bueno;
que en lugar de rebajar el precio de los combustibles, modificando la
ley que los grava; dejan fuera, todavía, a la parafina y al gas licuado,
y anuncian un tributo nuevo para ellos; que rechazaron los
nombramientos de “apitutados” que otros hicieron en el pasado reciente,
pero que ahora lo consideran necesario….. Y podríamos seguir…. porque
persisten en indultar a los 149 de los liberticidas, pero olvidan una
justa y actualizada indemnización para las víctimas, policías incluidos.

Se
preguntarán por qué escribo en estos términos y la razón es que,
recientemente, he podido apreciar, con mayor nitidez, que los sepulcros
blanqueados huelen muy mal, peor, diría yo.

He
podido apreciar que peroran sobre la moral de otros careciendo de la
autoridad personal necesaria. Sé que han revisado bolsos y maletas de
quienes fueron desalojadas de la casa familiar cuando los abuelos
fallecieron; que ignoraron y nunca visitaron a familiares y amigos muy
cercanos, postrados por las enfermedades y los años; se les ha visto
derramar lágrimas tardías y quejarse, como las Vírgenes Necias, dando
excusas pueriles ante las miradas de quienes piden y merecen
explicaciones… Porque los conocen.

Y
aunque no sean creyentes en Dios, como lo siento yo, que sí creo, sin
ser beato, pido que el Ser Supremo primero, los perdone, segundo, que no
los castigue aún, que los lleve al camino más positivo de la Vida y con
el recuerdo de San Juan Pablo Segundo, los perdone pese al agravante
humano de saber lo que hacen y están haciendo…

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