Sí es posible ganar las elecciones

Desde
hace años que una camada de intelectuales de izquierda han impuesto un
discurso populista e irresponsable, diseminado en colegios y
universidades logrando amplificarlo a través de las redes sociales. La
estrategia ha sido clara y eficaz, exacerbando el malestar de minorías
vociferantes para agruparlas en la plataforma –llámense, Partido
Comunista, Lista del Pueblo, Frente Amplio y derivados- para catapultar
su poder político disfrazado de portadores de la voz del pueblo. No cabe
duda que una fracción de los ciudadanos los han votado, pero están
lejos de representar el sentir mayoritario del país que legítimamente
quiere mejoras, pero sin saltos al vació repitiendo recetas que nunca
tuvieron éxito. Al contrario, los planes radicales de la izquierda
chilena solo generan desesperanza, pérdida de calidad de vida,
empobrecen e incluso se han llevado más de 100 millones de almas
alrededor del mundo. Los chilenos no desean ni populismos ni
totalitarismos… reclutantes de modelos populistas de izquierda como el
argentino, boliviano o venezolano por nombrar solo algunos fracasos.

En
el plebiscito de octubre 2020 votaron 7.569.996 personas, lo que
representó un 51% del padrón total de 14 millones 855 mil ciudadanos. Es
decir, el 49% no se pronunció a favor o en contra de la formulación de
una nueva Constitución.

En
las recientes elecciones de convencionales, concejales, alcaldes y
gobernadores en mayo y junio (segunda vuelta de gobernadores), la
participación fue aún más exigua, llegando al 41% y 19% de participación
en cada mes. De hecho, la prensa ha dado amplia cobertura a la
“derrota” de los conglomerados tradicionales de centro derecha (37
escaños) y centro izquierda (25 escaños), instalando como rotundos
ganadores a las listas de extrema izquierda como lo son las Lista del
Pueblo (26 escaños) y Apruebo Dignidad (28 escaños). Sin embargo, nótese
que la extrema izquierda logró menos de dos millones de votos, es
decir, solo el 13.4% del padrón electoral apoyó a q
uienes
representan un modelo social y económico distinto. Lo anterior, es más
claro cuando observamos las preferencias de la población a nivel
territorial. Aquí, la derecha obtuvo el 27% de la votación para alcaldes
y 33% en concejales. La izquierda moderada 23% (alcaldes) y 34%
(concejales) y la extrema izquierda 19,8% y 31%, respectivamente.

La
realidad política regional no es tan distinta a la del resto del país.
Solo el 41% del padrón electoral participó de la elección en octubre
pasado, y fue aún menor en las eleccion
es
de mayo con una participación de apenas 39%. Es decir, la gran mayoría
de los residentes de la región (61%) no participa. De esta forma, en la
elección de Gobernadores, la izquierda obtuvo 54% de los votos, mientras
quienes re
presentamos
el centro y derecha logramos el 46% de la votación. Sin embargo, a
nivel comunal el revés electoral de la derecha es innegable,
retrocediendo tanto en alcaldes como concejales.

Las
elecciones de Presidente, parlamentarios y consejeros regionales de
noviembre están absolutamente abiertas para quienes defendemos los
valores de la libertad e igualdad de oportunidades, el trabajo serio y
honesto de la gente. Por tanto, tenem
os el deber de competir con los mejores candidatos.
La unidad del sector es clave. La idoneidad y honestidad de los
candidatos son requisitos inexcusables. El trabajo de cara a la
comunidad y en terreno, un activo. Ganar las elecciones es un objetivo.
Pero nuestro fin es hacer de Magallanes una región más justa y próspera,
emprendedora de su destino. Depende de nosotros la victoria.

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