Si vas a tomar, pasa las llaves

El domingo, en el programa Contingencia, de Pingüino Multimedia surg la pregunta respecto de qué pasa con los delitos, recordando que el año pasado, el 2021 comenzó con un homicidio terrible en la ciudad de Porvenir; sin embargo,
terminando el año, prácticamente también se terminó con un homicidio,
ocurrido en un local nocturno de calle Errázuriz y con un robo en lugar
no habitado ocurrido a las dependencias de un céntrico colegio
;
en este último caso, afortunadamente el hechor pudo ser rápidamente
detenido y las especies recuperadas, pero los titulares y distintas
noticias de los diarios
prácticamente
constituyen un catálogo de la ocurrencia de distintos hechos punibles,
como son abigeatos, delitos sexuales, hurtos y robos, incendios a
vehículos, tráfico de drogas y otros, siendo pertinente otorgar un
triste lugar destacado a aquellos ilícitos relacionados con la
conducción de vehículos, los que son casi parte del diario vivir en la
Región de Magallanes, siendo lo peor de todo que incluso se tiende a normalizar su ocurrencia, restándole importancia por el común de la gente. Sin
embargo, los ilícitos relacionados con la conducción causan un grave
daño e impacto a las personas y los bienes tanto públicos como privados,
a la vez que llevan a ocupar en gran medida las camas críticas de los
establecimientos hospitalarios. Uno de los grandes problemas presentes
en los distintos hechos delictivos relacionados con la conducción

lo constituye el hecho de desempeñarse en estado de ebriedad o al menos
bajo la influencia del alcohol, situación que junto con aumentar la
audacia de los conductores disminuye la capacidad de reacción ante
distintas situaciones por efecto de la afectación de los sentidos en
forma negativa, lo que combinado con el exceso de velocidad, de común
ocurrencia sobre todo en la noche, aumentan de manera considerable la
siniestralidad vehicular. Es claro que la llamada Ley Emilia no produce
gran efecto en los conductores rebeldes
, y en general todas las restricciones y sanciones los únicos que las toman en cuenta son paradójicamente
las personas responsables que suelen no desempeñarse bajo los efectos
del alcohol en la conducción de sus vehículos. Lo anterior no constituye
una novedad, quienes normalmente respetan la ley

son las personas que habitualmente no cometen delitos, lo anterior
porque los delincuentes, como una primera aproximación, y aunque sea
obvio decirlo, no respetan la ley
; al contrar
io,
su actividad habitual consiste en quebrantar la ley, en irrespetarla y
ciertamente con ello en despreciar a las demás personas y bienes de los
demás, porque no les importan los resultados de sus acciones, por ello
es que hoy vemos a muchas personas que por la acción de los delincuentes
del volante pierden su vida, personas que sufren graves lesiones, a
veces irreparables y ciertamente terminan destruyendo e inutilizando
bienes que suelen no ser baratos, tanto en lo que se refiere a vehículos
como a inmuebles, tanto a bienes particulares como públicos. Lo peor es
que mucha gente tien
de
a normalizar esas conductas y no considera delincuente a quien se
desempeña en estado de ebriedad en la conducción de un vehículo
;
al contrario, incluso si no ha ocasionado lesiones o daños, hasta lo
ven de manera simpática y tanto el hecho mismo como las eventuales
sanciones, como puede ser la suspensión de su licencia de conducir por
un tiempo determinado
, pasa a ser algo anecdótico e incluso tema de conversación y de bromas. Sin embargo, se trata de un hecho grave no solo
por la infracción a la normativa, sino porque constituye un delito de
peligro abstracto, que en muchos casos se torna concreto destruyendo
vidas y bienes
. Es importante que se tome conciencia al respecto por parte de las personas primero, que así como se ha asumido el autocuidado necesario para evitar el contagio del Covid us
ando mascarilla, manteniendo el distanciamiento, etc., se entienda de una vez por todas que alcohol y manejo de vehículos no es una buena combinación, y si se ha consumido alcohol, lo pertinente es no conducir vehículos; a la vez que respecto de las autoridades se hace también necesario proceder con una mayor estrictez respecto de quienes con desprecio de las demás personas continúen manejando en estado de ebriedad. Aunque suene a frase cliché, si tomas alcohol, pasa las llaves.

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