El
lenguaje es una característica esencialmente humana. Si bien es cierto
los animales se pueden comunicar, el lenguaje animal es producto del
instinto. Ejemplo de esto son: los aullidos de alarma que emiten algunos
animales frente al peligro.
El
lenguaje y la comunicación en los seres humanos se llevan a cabo
mediante los llamados signos lingüísticos, los cuales son
representaciones o reemplazos de la realidad a través de una palabra o
un sonido que sustituye a una cosa u objeto que existe en la realidad.
Así, la palabra manzana sería la representación gráfica o signo
lingüístico de la fruta que vemos en la realidad. Es decir, mediante el
lenguaje los seres humanos al comunicarse no se transfieren cosas u
objetos, lo que transmiten son ideas o conceptos.
Cuando
se dice mesa, no se le pasa ese objeto a la otra persona, lo que se le
transfiere es una palabra, una idea o un concepto. Debido a esto muchas
veces se generan los malos entendidos. Para comprender bien este
proceso, el siguiente ejemplo puede ser de mucha utilidad. Si se dice la
palabra mesa probablemente una persona podría entender que lo que se le
está señalando es una mesa pequeña, redonda, de tres patas. Sin
embargo, para otro, esta palabra le puede evocar una mesa rectangular de
madera y de grandes dimensiones. Para una tercera persona podría ser
una mesa cuadrada y metálica. Si esto ocurre con una palabra tan
sencilla como es mesa. ¡Cuántas más confusiones o malos entendidos se
pueden generar cuando se trata de palabras con significado abstracto
como, por ejemplo, respeto!
Por
lo señalado, practicar la llamada comunicación efectiva resulta
fundamental, mediante la cual se consigue transmitir el mensaje de una
forma entendible y clara, de tal modo que al receptor no le queden
dudas, confusiones o posibles interpretaciones equivocadas. En la
comunicación efectiva tanto el emisor (quien comunica la información)
como el receptor (quien recoge la información) interpretan el mismo
significado o sentido en cuanto al mensaje (contenido de la
comunicación) que se ha entregado.
Para llevar a cabo una comunicación efectiva hay que considerar los siguientes aspectos:
-Tener
clara la intención. En el momento en el que se genere el mensaje es
importante que se sepa con exactitud lo que se desea expresar. Si no se
tiene claro aquello que se quiere comunicar el receptor tampoco lo podrá
captar correctamente. Un ejemplo podría ser: ¨Levántate y dúchate de
inmediato¨.
-El
lenguaje debe ser preciso y conciso. Es decir, debe ser lo más exacto
posible y debe ser breve. Tal como en el ejemplo anterior.
-La
retroalimentación. Uno de los más frecuentes errores que se comenten
en la comunicación es presuponer que el receptor entendió el mensaje.
Por eso es muy importante cerciorarse de que esto ocurrió y para ello se
puede emplear el parafraseo. Lo cual consiste en hacer preguntas al
receptor como la siguiente: ¿Podrías decirme con tus propias palabras
aquello que te señale?
La próxima semana se verá la comunicación efectiva, pero desde el punto de vista del receptor.