Como se dijo en el
comentario anterior, suelen ocurrir dificultades o conflictos en la
comunicación porque en ella lo que se transfieren son signos
lingüísticos. Los signos o símbolos son elementos representativos que
sustituyen a otro. Por ejemplo: la paloma se usa como representación de
la paz.
Los
signos lingüísticos son representaciones de la realidad a través de una
palabra o un sonido específico que sustituye a la cosa que existe en la
realidad. Justamente, la palabra televisión es la representación gráfica
o signo lingüístico del objeto que observamos en la realidad.
La
comunicación se transforma en efectiva cuando los participantes
(emisor-receptor) dan el mismo o similar significado al mensaje. Dicho
de otro modo, la comunicación es efectiva cuando el receptor recibe el
mensaje exacto, tal como el emisor quería transmitirlo, sin dar lugar a
dudas ni errores de comunicación.
Generalmente
la responsabilidad de la comunicación efectiva se deposita en quien
emite el mensaje o en el contenido de este y suele dejarse de lado o
minimizar el rol del receptor.
Sin embargo, existen pautas para perfeccionar el papel del oyente, y algunas de ellas son las siguientes:
-Dejar
que hable el interlocutor. Interrumpir al emisor rompe el mensaje,
impidiendo así su recepción completa. Si se interrumpe a alguien se le
niega la oportunidad de expresarse. Para asegurarse que no se
interrumpirá al otro, siempre hay que esperar unos cuantos segundos
antes de responder. Al generarse interrupciones, puede dar como
resultado un diálogo de sordos.
-Escuchar es distinto de oír. Esto último es un proceso mecánico. El buen oyente debe buscar el significado del mensaje.
-Concentrarse
en lo que se escucha. Una simple sonrisa y un asentimiento ocasional
mostrarán que está interesado e involucrado con lo que la otra persona
dice. Mirar hacia otro lado o hacer alguna otra cosa, por ejemplo, leer,
mirar a un lado cuando alguien habla con usted, aparte de ser una
descortesía refleja falta de interés por lo que está oyendo.
-Usar
las propias palabras para interpretar el mensaje: Esta es otra regla
muy importante especialmente entre personas muy diferentes. Un buen
oyente siempre ofrece retroalimentación al interlocutor, usando sus
propias palabras para asegurarse de que ha comprendido correctamente el
mensaje.
-Hacer
preguntas. Es una forma de ofrecer y recibir retroalimentación y de
alentar al interlocutor. Las preguntas ayudan a esclarecer el mensaje,
eliminando las eventuales dudas. Las preguntas abiertas facilitan que
las personas se expandan en un tema y ayudan a mantener la conversación
fluida. Las respuestas que se buscan al hacer este tipo de preguntas no
es un sí o un no. Un ejemplo de pregunta abierta muy simples es: ¿Cómo
estás? Este requerimiento ayuda muchísimo para saber más sobre la otra
persona. Otro ejemplo de este tipo de pregunta es la siguiente: ¿Qué te
gustaría hacer ahora? Con este tipo de solicitud se está dejando
libertad de respuesta a la persona interrogada, pues no consulta por
nada específico.