Siguen beneficiando a los delincuentes

Hace
unos días, el subsecretario del Interior, Manuel Monsalve, participó en
la ciudad de Concepción en un comité de seguridad, y en una afirmación
completamente errada manifestó: “Los homicidios se cometen con armas de
fuego ….”, la verdad es que en Chile el rey del homicidio desde siempre
ha sido el cuchillo, no las armas de fuego; no digo con ello que no se
cometan homicidios con armas de fuego, pero basta ver las estadísticas,
incluso de carácter internacional, respecto a las causas de muerte
violentas en nuestro país, y la única conclusión posible es que las
armas de fuego no son las que causan más homicidios en el país. Sin
embargo, cada vez vemos que se ataca de manera sistemática a las armas
de fuego, en circunstancias que las armas de fuego no son sino máquinas
de precisión en base a metal y resortes, que si no son accionadas por
una persona, son inertes, de modo que no es a las armas a lo que se debe
apuntar, sino a controlar, disminuir y castigar a los delincuentes, no
atacar las armas de fuego, menos aun las armas de fuego debidamente
inscritas por sus propietarios legítimos, ya que con ello lo único que
se hace es castigar a las personas respetuosas de la ley, a las personas
que se preocupan de estar debidamente acreditadas ante las autoridades
fiscalizadoras, a las personas que adquieren sus armas de manera
legítima para defensa, deporte o colección, que no son quienes cometen
delitos con ellas, sino todo lo contrario. Lo que se debe detener es el
ingreso ilegal de armas al país, esas son las armas que van a dar a
manos de la delincuencia y de los terroristas; lo que se debe hacer es
fiscalizar y controlar los envíos que vienen desde el exterior y que
para peor en muchos casos son armas prohibidas e incluso armas de uso
bélico, como lo son fusiles de asalto y armas de funcionamiento
completamente automático, ese tipo de armamento no se adquiere en las
armerías, la única forma que los delincuentes tienen para adquirirlo es
de manera ilegal, ahí es donde se debe atacar, y derechamente no solo
respecto del tema de armas ingresadas ilegalmente, sino que se debe
atacar en general a la delincuencia, ya que el Estado ha demostrado
tener una absoluta falta de capacidad para combatir la delincuencia. Con
la delincuencia se ha tenido por más de veinte años una mano
extremadamente benévola, que no ha hecho sido potenciarla y empoderarla
al punto que ha aumentado su nivel de violencia de manera sistemática,
lo que ha llevado a que las personas tengan que contar con los medios
necesarios para proteger su vida, su familia y su hogar y otros bienes,
sin que sea cierto que esa es labor de la policía, ya que las policías
siempre van a actuar después de cometido un hecho punible, cuando muchas
veces el daño ya es irreparable, es como pedir que la gente no tenga
extinguidor porque para eso están los bomberos, de modo que el único
medio para la defensa inmediata de las personas es contar con los
elementos necesarios para repeler en legítima defensa un hecho delictual
del que se pueda ser víctima. Sin lugar a dudas que el problema no son
las armas en manos de sus propietarios legítimos, de sus propietarios
inscritos, el problema es el armamento ilegal en manos de los
delincuentes y que además es armamento ingresado al país de manera
ilícita, de modo que, por favor, no se siga atacando a las personas
honestas y respetuosas de la ley, no se siga atacando a quien cumple con
la ley, no se siga persiguiendo el derecho de las personas a la
legítima defensa y al uso legítimo de las armas, porque el único medio
eficiente de actuar con algún grado de éxito en defensa propia de
nuestro entorno cercano es con medios idóneos para hacer frente a
quienes hacen profesión de delinquir.

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