Símbolos en instalación de Convención Constitucional

Hoy
sin duda es un día que estará en todos los libros de historia de Chile
de aquí en adelante. En el futuro probablemente nuestras hijas, nietos o
incluso bisnietos nos preguntarán ¿te acuerdas de ese día? ¿Dónde
estabas? ¿Qué estabas haciendo?. Cuando tratemos de responder a dichas
preguntas, probablemente recordaremos de inmediato los símbolos que
estén presentes en la ceremonia de la instalación de la Convención
Constitucional.

Recordar
los símbolos no es una respuesta de una mala memoria, sino que
justamente es para lo que los seres humanos los hemos creado. La Real
Academia de la Lengua los define como ‘elementos que se consideran
representativos de una idea’. In
tentan
por tanto resumir mucha información (sentimientos, relaciones,
ideologías) en una sola imagen, objeto, gráfica, sonido, etc.

Quizás
ello explica por qué en las últimas semanas ha habido tanta discusión
pública por las características de la ceremonia de instalación. Por los
medios nos hemos enterado de ‘tironeos’ entre el Gobierno,
específicamente la Secretaría provisoria del Ministerio a cargo de l
a
organización, y diversos constituyentes por asuntos tales como las
banderas que se van a izar, el anfitrión de la ceremonia, las lenguas
que se van a utilizar, entre otros.

Para
muchos estos ‘detalles’ no deberían detener el trabajo de la Convención
ya que se trata de asuntos accesorios que desvían la atención de lo
importante. No estoy de acuerdo. Los símbolos son muy importantes si se
entiende que el trabajo de los convencionales no es solo escribir un
texto jurídico, sino que también dirigir un proceso en que se canalicen
demandas ciudadanas a través de acuerdos políticos representativos de la
diversidad de las personas que habitan este territorio y, sobre todo,
de aquellos que han sido excluidos de las decisiones políticas en
nuestra historia, por ejemplo las mujeres y los pueblos originarios.

Las
disputas por los símbolos entonces simbolizan, valga la redundancia,
disputas por asuntos tan relevantes como el carácter plurinacional,
paritario o ciudadano de la Convención. Además, son una especie de
promesa por parte de los Convencionales, nos están comunicando que el
funcionamiento de la Convención, y también el texto que resulte de ella,
va a ser plurinacional, inclusivo, y con participación ciudadana.
Atentos entonces a los símbolos de hoy, que probablemente sea lo que
primero recordemos en unos años más cuando reflexionemos sobre este
proceso histórico.

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