Sin anestesia

El
ministro de Salud, Enrique Paris, sin anestesia, se encargó de señalar
que la nueva normalidad no llegará hasta julio. O sea, el primer
semestre no habrá clases presenciales con mínimos estándares razonables
de seguridad. Con todo, los trabajadores no han tenido las misma
s
certezas y hacen cola en la Inspección del Trabajo, presentando sus
reclamaciones, sobretodo quienes fueron contratados para programas
específicos a contrata o a plazo fijo, pues en las actuales condiciones
esas contratas carecen de causa por un servicio que no se presta. Como
cuesta hablar claro, en tiempos de elecciones para enfrentar lo que es
un ajuste y despidos masivos, que no dicen relación con méritos, títulos
o una evaluación, sino que con un estado de cosas que no justifica esas
contrataciones. La Cormupa, sigue con un evidente problema de
relaciones humanas, falta de un relato institucional que describa con
precisión su misión y su visión en tiempos de pandemia y ad portas de un
traspaso al nuevo Servicio Local de Educación, lo cierto es que tan
lesiva y dañosa para las personas es la incertidumbre como el despido o
la no renovación de un contrato. A falta de una comunicación eficaz se
impone la desconfianza y la convicción que todo se arregla sobre la
bases de contactos y afinidades personales o políticas. La falta de
planificación y de una notificación oportuna son expresión de
improvisación, desconcierto y falta absoluta de compresión de los
llamados problemas estructurales que la pandemia sólo ha acelerado y
hecho evidentes, pero que estaban allí presentes para todos los
intervinientes. Existe un problema de fondo no tratado, que es la
sobredotación en los distintos estamentos, en eso tiene razón el alcalde
Claudio Radonich, es heredero de una pesada mochila, el problema es que
no lo ha hecho mejor, no sólo no ha disminuido las dotaciones a tiempo
sino que ahora deberá arrastrar con lo que significan despidos masivos
en tiempos de pandemia y con una economía a la baja. No es lo mismo
haber practicado un ajuste de dotación antes de la pandemia que hacerlo
en este contexto y baja matricula. A pesar de todo, con Cormupa o sin
ella, y aun en el contexto del Servicio Local de Educación, llegará el
momento en que tendrá que sincerarse una relación razonable entre oferta
y demanda educativa. Los diferentes grupos de presión existentes en
las comunidades educativas no ganaran la confianza de los padres y
apoderados, ni mejoraran la matrícula, con nuevas tomas, marchas y paros
que desafortunadamente se hicieron rutina, muchas veces injustificados,
sin petitorios concretos y conforme a intereses menores. Esta falta de
credibilidad en la educación pública, como sistema de administración, se
ha hecho endémica y al final esto es lo determinante, porque la
relación entre los padres y los propios alumnos con la Administración,
es una relación de confianza, que en este caso se ha quebrado
definitivamente, el presente y la baja adhesión que muestran los nuevos
Servicios Locales de Educación, la estrella de la reforma, así lo
demuestra. No es sólo un problema de mayores recursos, porque cuando
llega el momento de votar, de una forma u otra, la clase política se ha
inclinado ante las presiones y nadie se atreve a negar recursos para la
educación, que como causa siempre vende, negar aportes sería tan
impopular como negarles apoyo a los huérfanos o a las viudas. El
problema es mayor, la reforma ya se hizo insuficiente. O se asumen los
mayores gastos que imp
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una sobredotación heredada y siempre en expansión, o bien, siguiendo la
receta del Ministro Enrique Paris, se opera sin anestesia, pero para
eso hay que tener el cuero duro y no se ve candidato a la vista con esas
competencias.

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