Como
nunca han estudiado ni vivido la compleja historia política de Chile en
los últimos 70 años, un grupo no menor de aquellos quienes se agrupan
en la coalición denominada Chile Vamos, y la cual Sichel mediante juega
su entierro definitivo, siguen una tras otra casi sin descanso con
crecientes muestras de idiotez política, de aquella que según ellos
dicen saben tanto. Recorramos un poco el camino andado en los últimos
diez años. No ese de las grandes avenidas que recuerda el candidato
marxista Boric y que fueron dichas por aquel que llevó al desastre
político, económico y social más grande que ha vivido nuestra Patria (el
de ahora igual es un desastre, pero económicamente estamos harto mejor
que con el amante del Chivas Regal). Piñera 1 parte con la epopeya de
los 33 (que yo viví en primera persona) y a poco andar entrega el
Proyecto Barrancones ese 2010, demostrando que dos mil manifestantes en
la calle le podían torcer la nariz a la legalidad medioambiental
vigente. Viene luego lo de los pingüinos con el discurso de no al lucro y
meses tras meses “sensibilizaron”, con verdaderas cadenas nacionales de
la televisión abierta sobre la gratuidad y la calidad de la educación.
Llegó la gratuidad (incluso para los que por estudiar gratis pasaran a
ser ABC 1 de entrada) pero NUNCA llegó la calidad en la educación
pública en los tres niveles; al contrario, le quitaron los pocos patines
que tenían y la dejaron a “pata pelada” en Bachelet 2. Se sumaron el
conflicto magallánico por el gas (magistral autogol del Gobierno),
Freirina, y terminaron entregando el gobierno con una paliza electoral.
¿Y por qué ocurrió aquello? En mi opinión, y porque yo estuve ahí (los
aguanté cinco meses y renuncié), fue porque el programa de gobierno que
tenían lo olvidaron, no tuvieron capacidad política, no fueron capaces
de liderar el país y se rindieron una y otra vez a las presiones de la
calle y del Congreso. Pasamos la etapa oscura de Bachelet 2 con reformas
que terminaron por destruir legalmente las bases del éxito que habíamos
alcanzado y fuimos todos a elegir por segunda vez al mismo que inició
la debacle entre el 2010 y 2014 con la promesa de un programa de
gobierno que parecía atractivo y desafiante. Recuerden que muchos del
sector (yo no) rogaron e imploraron el “voto útil” y después no votar
por AC, que blandía Guillier. Desde el día uno nuevamente en el poder,
hizo una y otra barbaridad de mala política y mala gestión, tan así que
el extremismo de izquierda obtuvo su “Día D” el 18 O de 2019. Y
apretaron en la calle con violencia desatada en todo el país, buscando
la salida violenta, porque pareciera que para eso estaban preparados
(solo había faltado el “momento”) y el Gobierno encuentra la “salvación”
en darles el mayor de los gustos de los políticos del extremismo de
izquierda (no de la movilización pacífica): la Constitución. Viene el
gran paréntesis de la pandemia, con sus logros y errores (era que no si
en todo el mundo ha sido de igual manera ante algo desconocido) y son,
primero los alcaldes gomeros en su gran mayoría del “sector” (Lavín,
Carter, Paredes, Radonich, Matthei, Barriga, por nombrar algunos)
quienes torpedean el liderazgo del Minsal en todo cuanto se pueda
imaginar. Más avanzada la pandemia y como no habían logrado nada más que
“eliminar” a Mañalich, se las arreglaron, ahora los parlamentarios
“díscolos” del sector en el Congreso apoyando transgresiones flagrantes a
la Constitución, sumándose así a la dañina oposición, cuya decisión
desde el inicio fue “no dejar gobernar a la derecha”. De todo este
cúmulo histórico tremendamente dañino para los más vulnerables (porque
el que tiene plata siempre se las arregla), hábilmente dirigido por el
extremismo de izquierda enraizado en el Frente Amplio y Partido
Comunista como los titireteros expertos, fueron, por acción o por
omisión prestamente secundados por un número importante de, ya no solo
el Gobierno inepto y sin capacidad de liderar, sino que por varios
integrantes de la coalición de gobierno, de Chile Vamos, tanto diputados
como senadores del “sector. Hoy enfrentamos un desastre y es posible
que tal como ocurrió el 70, lleguemos nuevamente a un desastre electoral
presidencial y parlamentario. Aquello ES RESPONSABILIDAD de Piñera y su
gobierno y de parlamentarios de Renovación Nacional, de la UDI y de
Evopoli, quienes prestaron ropa política a la destrucción de que estamos
siendo objeto, aduciendo burdamente que en Chile no tiene por qué ser
como en Cuba o como en Venezuela, suponiendo que el marxismo es
diferente según se trate de otro país. Lo indignante es que tras de la
primaria del 18 julio, Chile Vamos (con certificado de defunción firmado
por Sichel) siga en el camino de la idiotez política y no entienda que
hoy, al igual que el 70, Sichel es el Tomic y Boric es el Allende en
nuestro tiempo. Por eso es tan importante que para quienes creemos en la
Libertad, la Patria, la familia, en nuestras tradiciones, en fin en
todo lo que con tanto esfuerzo se venía construyendo, cerremos filas en
torno a José Antonio Kast y de la mano del Partido Republicano y todos
quienes se sumen comencemos a defender de verdad la LIBERTAD y
RECUPEREMOS CHILE. Sichel es DC, por lo tanto, la centroderecha DEBE
sumarse a un gobierno como el de Kast, que nos permitirá recuperar el
tiempo perdido y no caer nuevamente en una aventura totalitaria
marxista. Boric es marxista y de extrema izquierda. La recuperación de
Chile pasa por sumarnos todos juntos y unidos tras las banderas de KAST y
a partir de aquello hacer los máximos esfuerzos de unidad del sector.
En ese espacio histórico y patriótico NO CABEN MÁS LOS TONTOS ÚTILES,
nunca más.
Es la hora de ir por la libertad.