En estos días, hemos visto como las medidas del Banco Central tienen un efecto importante en nuestras decisiones de consumo. Es más, es probable que en abril -próxima reunión del Banco Central- se promueva una nueva baja en la tasa de política monetaria, la que es una de las herramientas más importantes para el control de la inflación en nuestro país. En efecto, esta tasa tiene un impacto en todo el sistema financiero. Pero a ver, algunos piensan que el sistema financiero se encuentra alojado solamente en la banca, no obstante, es mucho más que eso y en esta columna pretendo explicarlo.
En primer lugar, es importante indicar que el sistema financiero se compone de instituciones las cuales se encuentran reguladas, donde el principal organismo regulador es la Comisión para el Mercado Financiero (CMF). Estas instituciones funcionan como un mecanismo donde cada una de las piezas reaccionan ante los movimientos de las otras piezas. El objetivo de este sistema es canalizar el ahorro y en general, los movimientos de dinero que surgen por la interrelación de las personas, las empresas y los gobiernos. De modo, que esa imagen de las películas del viejo oeste, donde existe un banco con una caja fuerte con dinero estático, forma parte del pasado. En la actualidad, el dinero se mueve y provoca cambios en nuestro entorno.
Como dijimos, nuestra costumbre nos lleva a pensar que los Bancos son el único protagonista de nuestra película financiera, no obstante, es apenas una parte. El sistema financiero está compuesto por un conjunto de instituciones divididas en: Sector Bancario, Mercado de Valores, Mercado de Seguros y AFP. Si!! Las AFP forman parte también de este sistema. De hecho, ese es uno de los principales inconvenientes para eliminarlas.
Todas estas instituciones gestionan y administran nuestro dinero, de modo, que cuando por ejemplo, requerimos un préstamo o un crédito acudimos a ellas para la obtención de deuda. Es aquí donde surge la importancia del Banco Central y su tasa de política monetaria. Esto se debe a que esta tasa es una especie de piso a cobrar. Me explico. Una tasa de interés es el precio que debemos asumir al pedir dinero. Es como cuando adquirimos algún bien y lo pagamos; compramos un auto y pagamos por él. Aquí compramos dinero y pagamos un extra por él. De modo, que si nos cobran muy alto por el dinero (tasa alta de interés) no compramos el dinero, mientras que si nos cobran poco por el dinero (baja tasa de interés) compramos el dinero.
A diferencia de los otros bienes, el dinero nos sirve para comprar otros artículos; el dinero no es el fin (como en el caso del auto), sino que es el medio. De modo, que cuando el Banco Central coloca una alta tasa de interés, los bancos compiten por sobre esa tasa y nos ofrecen créditos y préstamos.
El año pasado el costo mínimo de la tasa de política monetaria llegaba a un 11,25%, un porcentaje alto y poco recomendable para pedir un crédito. De modo, que las personas e inversionistas en vez de endeudarse preferían -en caso de tener dinero- utilizar esa tasa para obtener algo de rentabilidad, es decir, esa tasa alta fomentaba el ahorro. En cambio en la actualidad, la tasa se encuentra más baja, llegando está, a un 7,25%. Esto cambia todo.
Si bien aún la tasa del Banco Central es algo alta para pedir créditos, el costo del dinero es más bajo que en épocas anteriores incentivando lentamente la compra de dinero. Ahora esto trae un problema. Una baja tan brusca de la tasa de interés como la que hemos experimentado en estos meses, lleva a cambios en el dólar (sube el dólar) y hasta puede empujar a una inflación más alta, como la que experimentamos en febrero.
En fin, ya lo hemos dicho, la economía es como un reloj; si mueves una manecilla todo comienza a girar.