Desde
siempre el ser humano ha sido objeto de pandemias, sociales, morales,
valóricas, y tantas otras, que nos han mantenido constantemente
enfermos/as sin muchas vistas de erradicación y en estado de coma por
años, esperando la cura a todo lo que subyace y no es símbolo de
orgullo, para una persona que vive en sociedad -o que al menos piensa en
alguien más que sí mismo-. Hoy nos corresponde lidiar con una, que, a
pesar de saber todos/as, que está ahí -nos enferma, nos daña y hasta es
capaz de matarnos- no sabemos muy bien cómo combatirle, pero la
consideramos, por qué no nos permite seguir, el Covid-19, llegó a
instalarse por un momento, a parar la vida –de su rutina habitual- y a
mostrarnos otras formas y frentes por los que transitar, túneles
oscuros, la luz, y con ello, abre para cada cuál, un mundo nuevo.
La
protagonista sin duda, para intentar sobrellevar el momento, es la
tecnología, ella, que en algún instante nos hizo dudar, sobre si acaso
nos distanciaba o generaba relaciones efímeras–del tipo que sea-, hoy
toma un lugar radical, no digo con esto, que vivir así, es la solución a
las existencialidades de hombres y mujeres, claro está, que, en nuestra
condición de seres humanos, que sienten y existen, y por esencia somos
sociales –en mayor o menor grado- hoy nos acerca y de alguna forma nos
permite seguir adelante.
Es
tan interesante ver, como las generaciones tecnológicas emergen, se
dejan ver; en la cotidianeidad veo como Millennials (nacidos entre 1982
y1994) y Centennials (nacidos a partir de 1995 y hasta el presente)
disfrutan el momento –sobre todo los últimos- dando soluciones remotas
al cómo enfrentar las distancias, el encierro; al contrario de los
individuos que pertenecen a la Generación X (nacidos entre 1965 y 1981) y
BabyBoomers (nacidos entre 1945 y 1964) donde asumir estas nuevas vías
de navegación para la comunicación, el trabajo o el estudio, resulta más
complejo, pero aun así, la flexibilidad implícita en cada uno/a de
nosotros/a, la necesidad de adaptación y el Covid-19 empujándonos, ha
obligado a todos/as a cambiar, de cierta forma, a transformarnos.
La
experiencia –en el contexto-desde nuestra institución, ha sido
realmente sorprendente, progresiva y grata, los equipos técnicos,
administrativos y docentes, han hecho grandes esfuerzos y mutaciones en
sus formas de trabajo, para intentar llevar adelante los procesos de
enseñanza y aprendizaje, en las condiciones en las que nos encontramos a
nivel
mundial, y con los recursos que cuenta, dando por entendido siempre,
que el fondo sigue siendo el mismo, el atenderá la misión de nuestra
universidad, la formación del ser, esta de generar capital humano desde
Patagonia. Es así como hemos evidenciado que desde nuestras autoridades
hasta
nuestro alumnos/as hoy circulan incorporando nuevas herramientas
–tecnológicas- en su quehacer, orientaciones que se han ido levantando
de la convergencia y articulaciones de tantas direcciones y unidades que
conforman nuestra casa de estudios, confabuladas por el bien común y
atendiendo a la emergencia de dar continuidad. Pues como mencionaba en
algún momento Platón “Puedes descubrir más sobre una persona en una hora
de juego que en un año de conversación” y es lo que ha sucedido, hemos
vivido tantas conversaciones, ideas y sueños, sobre la tecnología y como
ella puede mediar, facilitar el proceso de enseñanza y aprendizaje, que
sin quererlo, han estado estás últimas semanas sobre la mesa, liderando
propuestas, acuerdos, pruebas, aciertos y desaciertos, pero en fin,
avanzando hacia una cultura digital que se encuentra anclada en todos
los ámbitos de la vida, y todo esto para entregar a nuestros alumnos/as
la posibilidad de continuar con su crecimiento, y así transformase.
Finalmente
comentar, que nuestra institución, al igual que las de todo el mundo,
se encuentran viviendo procesos de cambios técnicos, tecnológicos y de
habilidades profundas, las que nos permitirán imprimir una realidad
contextualizada futura. Por nuestra parte y como bien mencionaba
Epícuro en su momento, “cuanto más grande es la dificultad, más gloria
hay en superarla “, esperamos que, con la ayuda de las tecnologías (para
compartir, teletrabajar, estudiar… en fin), con prudencia, empatía y
paciencia, podamos salir todos adelante de este suceso natural que hoy
nos pone a prueba como seres humanos, disfrutemos de aquello que vayamos descubriendo a diario y logremos salir fortalecidos y con más gloria.