Los dramas y tragedias
de los chilenos tienen una mayor carga de emotividad cuando los canales
de televisión nos los muestran en el living de nuestros hogares y
aumentan la angustia y el dolor de todos quienes, a la distancia,
percibimos aquellos dramas y tragedias, valga la redundancia, que
provocan y dejan a su paso, los infernales incendios forestales.
Esos
siniestros, se produzcan en Viña del Mar, Valparaíso, Bío Bío, la
Araucanía o Ñuble no sólo arrasan nuestras tierras, los bosques, sean
nativos o no, nuestra fauna y flora autóctonas, sino que también
chamuscan las almas de los chilenos que el fuego dejó sin hogar, sin
fotografías o retratos familiares, sin vestuario, si techo, sin cama,
sin macarrones, sin fuentes de trabajo, sin herramientas y hasta sin
aves de corral y otros animales domésticos.
Ver
a una anciana con los ojos llenos de lágrimas que no alcanzan a limpiar
su rostro ajado y curtido por el sol o el viento, en diversas
localidades, pueblitos, villorrios o chacras que no aparecen ni siquiera
en los mapas de internet, abrazando a un cerdito, por su tamaño,
apenas un lechoncito, desgarra el corazón y arranca más de un sollozo,
deja los puños apretados y en la boca, pese al sabor amargo de este
cuadro, el sabor de una oración de Esperanza a Dios, en la que se clama
piedad, consuelo y fuerza, para esa anciana del chanchito, su familia y
por todos los damnificados por los incendios forestales.
La
cámara hace un movimiento a un costado, y el nieto de esa anciana
aparece abrazando a otro cerdito y dice, con fuerza y resignación, al
mismo tiempo, que, aunque “sólo salvamos los chanchitos”, van a salir
adelante con su Esfuerzo, con su Trabajo, con
Esperanza, con las suyas, porque muchas de esas familias ahora deben
enfrentar otra amenaza: la del burócrata que, cumpliendo la norma
administrativa, los inscribirá en la nómina de damnificados que, a lo
mejor , tal vez, quizás, probablemente, reciban ayuda del estado – fisco
– gobierno, el cual, anteayer, ayer, hoy y también mañana, no los verá,
como ha sido por años, menos cuando hay elecciones.
Una
que otra autoridad anda por los lugares arrasados por el fuego, sin
palas en las manos, por supuesto, excepto las honrosas excepciones que
siempre hay, pero con declaraciones listas para los canales de
televisión, en especial.
Las
decenas de muertos y desaparecidos; los centenares de heridos u
quemados; muchas y muchos más con crisis de angustia; los centenares y
centenares de viviendas que de hogares pasaron a ser un montón de
maderas humeantes y de cenizas, deben hacernos pensar y actuar con un
sentido de previsión que aún no se logra en nuestra Patria y en casi
ningún nivel de decisión, público o privado, y lo poco que hay es
insuficiente a todas luces.
Pero
quienes sí están luchando contra el fuego, contra la adversidad, contra
el peligro, arrastrando evacuados que apenas caminan, son los
brigadistas de la CONAF, los Carabineros de Chile, los voluntarios de
los Cuerpos de Bomberos y, espero que lo más pronto posible, se desplieguen
la zona arrasada o en peligro por los incendios los efectivos militares
que la comunidad y más de una alcaldesa reclama con Urgencia y
Esperanza….y por Seguridad.
Padre Nuestro…que así sea…