Soluciones otoñales

Llegó
el otoño y con él la temporada de las lengas de hermosos colores
rojizos que le dan ese característico encanto a nuestro paisaje, justo
cuando el viento comienza a amainar y los días se acortan. A propósito
de ello, que bueno que no se cambia el horario en Magallanes! Así
podemos disfrutar de algunos minutos más de luz solar en las tardes.

Al
igual que las lengas, los álamos adquieren un característico color
amarillo y comienzan a perder sus hojas. Hermosa temporada! Aunque
tiene sus costos: tenemos la suerte de tener un gran patio que está
flanqueado por una alameda de añosos árboles, mismos que no cesan en su
afán de sepultar el pasto con varias capas de hojas que parecieran no
acabarse nunca. Después de toda una tarde barriendo y juntando hojas,
basta una suave brisa para dejar todo exactamente como estaba y obligar a
repetir el proceso una y otra vez. Así, no hay rastrillo (ni espalda)
que aguante! Para colmo, los hijos no escatiman la oportunidad de reírse
de la obsesión paterna por mantener el pasto libre de hojas ¿cómo
hacerles ver que es un tema estratégico? Los desafío a distinguir los
depósitos perrunos entre tanta hoja…

Este
año, tras renegar con el rastrillo, tomé la decisión de mecanizar el
proceso con la adquisición de una sopladora. Gran invento! Ahora sí se
puede avanzar en la limpieza, aunque sigue siendo una incógnita qué
hacer con las varias carretillas de hojas secas que se producen día a
día (la compostera ya está llena).

Quizás
la solución sea tener algún animal que se coma las hojas, algo similar a
lo que parecen haber discurrido en la Municipalidad local para el
mantenimiento de nuestras plazas y, en particular en los últimos días,
en el sector central de Costanera y Barrio Croata, donde hemos podido
apreciar una tropilla de caballares cortando asiduamente el pasto en las
veredas. ¡Que buena idea! Aunque claro, también tiene sus bemoles, como
abundante bosta regada por las calles y la posibilidad de algún
accidente pues los nobles brutos insisten en circular de noche sin
luces; pero esos son detalles frente al buen mantenimiento que vemos en
los jardines públicos, así que ya estamos cotizando a ver si conseguimos
un caballo (no sé si se comen as hojas) o alguna alternativa similar
para disminuir la carga de trabajo de jardinería hogareña.

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