La
partida de un ser querido es desoladora. Los duelos acompañan por años o
el resto de la vida. Es una debilidad natural, al perder a alguien que
te hacía feliz, era un soporte, un complemento o una alegría. Este
sentimiento está asociada principalmente al vínculo familiar y de amigos
cercamos, que como se dice “se cuentan con los dedos de una mano”.
Diferente
son los vínculos en empresas o instituciones. Allí el trabajador es
parte de un equipo de trabajo, un engranaje importante para que la
organización funcione, pero se es reemplazable. Si llega el momento de
la renuncia o despido, el vínculo se termina y con el paso del tiempo,
solo queda el recuerdo, ojalá simpático. Esto hace pensar que, la
empresa no es una gran familia como dicen algunos facilitadores, sino
que es un lugar donde Ud. aplica y desarrolla sus habilidades; y obtiene
el sustento para los suyos.
Entrando
al área técnica, las empresas e instituciones al contratar personal,
deben tener un presupuesto para cubrir los reemplazos transitorios por
feriados (vacaciones) o licencias médicas. Por ejemplo, el presupuesto
anual de gastos, debe considerar 13 sueldos, incluyendo el mes de doble
gasto por los reemplazos del personal de vacaciones. Además, sirve
como un ahorro para el momento del finiquito, cuando debe pagarse el
feriado proporcional.
Con
las licencias médicas es diferente ya que, el subsidio es cancelado al
trabajador por la ISAPRE o Servicio de Salud. Pero, aun así, el
empresario debe contratar un reemplazo, para seguir proporcionando
servicios a los clientes, no perderlos, y asegurar los ingresos de la
empresa.
En
los servicios públicos, el dolor de cabeza principal son las licencias
médicas. Esto porque, en algunos casos, no tienen asignados recursos
para contratar reemplazos. Por ende, el mismo volumen de trabajo debe
ser absorbido por una cantidad menor de funcionarios.
Algunas
entidades públicas por sus características, no pueden detenerse, y los
funcionarios deben asumir ese desgaste molesto y agobiante. Por otro
lado, otros colegas de otras reparticiones públicas no tienen ese
problema. El cuestionamiento es ¿Quién resulta agobiado en las otras
reparticiones públicas? Simplemente el usuario o beneficiario del
servicio.
Los servicios públicos funcionan con presupuestos
acotados que generan ineficiencia, ya que no logran cumplir con el 100%
de las tareas para los cuales son creados. De allí nace la indignación
de los usuarios, los cuales sienten vulnerados sus derechos, por no ser
atendidos oportunamente. No es lógico que no se entregue el servicio,
porque un funcionario esté de vacaciones o con licencia médica. Esto
deja al usuario desamparado, con un simple: “vuelva en 4 semanas más”.
Cuando existen pocos recursos, debe hacerse presente la creatividad o
el sacrificio, y eso depende de los directivos. Pero parece que,
lamentablemente, algunos perdieron la empatía con la comunidad a la que
deben servir. ¿Conoce Ud. algún caso?