Sulfato para las heridas

Recién
ha asumido el presidente Boric y, de acuerdo a lo prometido, ha
comenzado el juego que el diputado Schalper juró desarrollar en su
contra. Volverse implacable será su objetivo y estilo y tendremos que
verlo en los medios como un nuevo ícono; como alguien que, de similar
edad, quiere hacer creíbles y atractivas sus críticas. La derecha
necesita a alguien que dé el ancho y no solo el alto; alguien que no
canse después de tanto raspado de ollas o que esté ansiosa de terminar
su misión como constituyente para irse a vivir a otro país, o que no
esté picado por no ser el presidente del Senado.

La
elite política y los personajes que critican tratan de hacer olvidar
sus propios pesares. Las cicatrices que se han infligido en este
período, en los últimos contubernios del Congreso o en el fracaso de las
premoniciones que levantaron desde el “Chilezuela” en adelante, son
penosas. Tanto patinaje en falso los ha llevado a ponerse rojos, pero de
rabia ante una visión que no pueden soportar ni resistir y necesitan
contagiar a su sector con su desazón y alarmismo: ver una ciudadanía
relajada, alegre, esperanzada y orgullosa de que un joven sea el que
esté allí y que diga las cosas que la gente quiere oír, porque es lo
que, a través de sus votos, le han pedido que destaque.

Es
triste oír los cantos de sirena por cada cosa que ocurre y que no les
gusta. No conocían el país en que vivimos, no sabían del grave
hacinamiento de sus poblaciones, de los problemas de acceso a la salud, a
la vivienda y a la educación. No les interesaba, y ahora, cuando
alguien los revela, los quieren hacer suyos. Cuando se está en las
estratósferas de la conducción política no hay tiempo para mirar un poco
más, y eso se llama desconexión. ¿Cuántos dijeron que se querían ir de
Chile si salía electo Boric? Europa sería el destino, pero la guerra en
Ucrania les ha quitado las ganas. Como diría un mecánico “No hay tuerca
que les calce”.

La
muestra cultural del día domingo habrá sido un nuevo atentado a sus
“principios criollos”. Seguro hubieran preferido tonadas en vez del
chusmerío, pero ese es el Chile real, el que trabaja y ayuda a producir
la riqueza de la que gozan los demás. Les hubiera gustado que en La
Pintana se hubieran producido escaramuzas, pero los anarcos, narcos e
infiltrados no pudieron actuar ante la serenidad del público asistente.
La expectativa de la población fue respaldada con toda la estructura del
Gobierno en el mismo Parque Mapuhue, lo que debe ser considerado como
una señal para todo el país que no votó por él y que está preocupada por
los avances y cambios prometidos. Las sorpresas por sus señales deben
ser vistas como un nuevo matiz de nuestra vida ciudadana y deberían
sentirse invitados a compartir y convivir en armonía, como se espera de
la gran familia que debe actuar para hacer una patria unida.

¿Cómo
les gustaría que la gente comience desde ya a pedir cambios?, como si
producirlos fuera con una varita mágica de solución inmediata. La gente
ya no se deja arrastrar por los aspectos negativos de los discursos
“anticomunistas”, tampoco por el apresuramiento en los anuncios de
acusaciones constitucionales y menos aun por la preocupación de la ropa
que usan sus cercanas, dónde la compran o qué hacen con su tiempo libre o
quién cuida a los hijos. Les hubiera gustado que no asistiera a la
Oración por Chile, que hubiera cambiado protocolos y tradiciones
republicanas, que rechazare la guardia de palacio o la del Regimiento
Granaderos, que hubiera lucido la colorida banda que en sus mentes
elucubraron, entre tantas otras.

Ya
es hora de desterrar el terror y el oportunismo y que despierte el
chileno que vive dentro de uno, y que se olviden los temores y
resquemores de aquellos que aún sufren o añoran los años pasados. Ya es
hora de que comencemos a vivir como verdaderos hermanos ciudadanos de un
país tan hermoso como lo es el nuestro, donde todos tenemos voz para
emitir de manera empática y respetuosa nuestras opiniones luego de ser
debidamente y certeramente informados.

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS