Suma y sigue

Definitivamente
el gobierno tiene una baja popularidad, pero quienes forman parte de él
o pertenecen a las colectividades que debieran apoyarlo, parecen ser
sus peores enemigos, no hay semana que no suceda algo que genere una
noticia que cause molestia a las personas, incluso a muchas que en su
momento otorgaron el voto a quienes hoy detentan el gobierno, por creer
en la necesidad de un cambio en la forma de hacer política y más aún a
aquellos que solo lo hicieron para evitar que asumiera el otro
candidato, para que decir, respecto de aquellos que desde siempre han
formado parte de la oposición, todo ello ha llevado a que la legitimidad
de origen, a estas alturas se haya deslegitimado y se haya transformado
en una falta de legitimidad de ejercicio, precisamente porque se perdió
el apoyo de la gente, porque lamentablemente quienes forman parte del
gobierno se han asumido como autoridades a simplemente a raja tabla,
pero se han olvidado que los gobernantes sólo son mandatarios de la
comunidad a la que representan o deberían representar; y, digo “deberían
representar”, pensando no solo en aquellos que en su momento lo
apoyaron, sino en la comunidad nacional, la que está muy lejos de tener
una identificación con el actuar actual del gobierno y menos aún con las
colectividades que forman parte de él o que al menos se han visto como
cercanas al mismo; y no es para menos, bien sabido es que el país o
mejor dicho, el estado, no tiene dinero, no genera dinero, sino que el
dinero que tiene para llevar a efecto su cometido, no es sino el dinero
de los contribuyentes. Alguien dirá ¿Y que pasa con las empresas del
Estado?, mala cosa, porque la más emblemática de las empresas del
Estado, Codelco, que siempre fue la que generaba las mayores utilidades,
hoy es una empresa deficitaria; alguien dirá ¿Y que pasa con los
préstamos que vienen de afuera?, si, pero son préstamos, son créditos
que hay que pagar y se pagan, entre otras cosas con la fuente de
financiamiento que queda, es decir, con los impuestos, en buenas
cuentas, somos todos nosotros con nuestra actividad diaria, los que
financiamos la actividad del estado, porque cada vez que cargamos
combustible en nuestros vehículos estamos pagando una cantidad no menor
de dinero en impuestos, cada vez que compramos pan o cualquier clase de
bienes, estamos pagando el Impuesto al Valor Agregado (IVA), cada vez
que alguien compra cerveza, vino o destilados, está además pagando el
Impuesto de la Ley de Alcoholes, lo mismo sucede con los fumadores, que
cada vez que compran cigarros están pagando el impuesto al tabaco, es
decir, a diario todos y cada uno de nosotros está pagando distintos
tributos para financiar la actividad del Estado, pero la idea es
financiar la actividad del estado que esté destinada al cometido que se
le pide a cada gobierno, que es propender al bien común, a llevar el
bienestar a la gente, a financiar salud, que está permanentemente con
problemas, a pagar las deudas que se tienen en materia de educación, a
viviendas, a mayor acceso a la justicia, ojalá a bajar la gran inflación
existente en el país de modo que los sueldos reales de las personas no
sigan bajando, etc., pero no para que los dineros del estado vayan a
engrosar los bolsillos de ONG y/o de fundaciones, como Democracia Viva,
parece que bastante viva, o de los miembros de éstas, que las utilizan
como el mecanismo para poder aprovechas fondos presupuestarios de
algunos ministerios e instituciones de la administración, que lejos de
ir a dar a solucionar los problemas de la gente, que lejos de estar
destinados a dar solución a las necesidades de las personas, terminan
engrosando los bolsillos de unos pocos directores y administradores de
las mismas. Sin duda que no es eso lo que la gente quiere y micho menos
espera, de modo que antes de entrar a aprobar ninguna clase de reforma
tributaria, se debe primero asegurar que los dineros que de ello
provengan, estén efectivamente destinados a solucionar las necesidades
de la gente y no se desvíen a otros fines; y, sin lugar a dudas
verificar la necesidad de aprobar y destinar nuevos fondos que provengan
del público, de la gente para ser destinados las distintas actividades,
planes y programas del gobierno, ya que sin duda sacando de en medio a
fundaciones, ONGs y otras, se producirá un ahorro que puede ser
utilizado para esos fines, sin necesidad de cargar más a la gente con
impuestos, ya que cada vez que se establece cualquier alza tributaria,
en definitiva, se presiona la inflación al alza y significa que al
perder poder adquisitivo, bajan los sueldos reales de la gente.

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS