Sumar y multiplicar

Sumar
y multiplicar. De sumar y multiplicar se trata esta vez, y la verdad,
siempre. Y es que ni esta vez ni nunca, restar y dividir nos dará buen
resultado.

En
mi empeño profesional como docente, en medio de habituales ciclos de
evaluación, y ante puntajes, promedios, porcentajes y notas, ya no solo
bastan los dedos, las sumas con papel y lápiz, y cuando se trata de
cursos que tienen cincuenta y muchos más inscritos, la labor de evaluar,
calificar los desempeños estudiantiles, el trabajo entonces se complica
bastante. ¿Qué hacer? Recurrir de años a esta parte a calculadoras. No
siempre portamos una. Y a veces en nuestras oficinas alguien, algún
colega sí es propietario de una. Y ya termino. Salgo de mi oficina a
conseguir en préstamo una, y les solicito en especial una que sume y
multiplique. Pues eso quiero, sumar (añadir, agregar, aumentar) y
multiplicar (duplicar, triplicar, amplificar) ¿qué?, lo sabido, lo
aprendido, lo conocido, lo descubierto. Eso de restar puntos, solo en
sueños, y ojalá no dividir (me acordé de Nicanor Parra). No hay nada
mejor que un buen estímulo para el aprendizaje.

¿De
qué se trata esto? De que sumar siempre nos dará mejor resultado que
realizar algo solos, es claro, se trata de un buen comienzo, pero si nos
sumamos dos a la tarea, haciendo lo mismo o complementándonos, mejor
nos habrá de ir; si somos tres, m
il,
quinientos mil, un millón, diecinueve millones y medio, lejos aun
mejor. Los que habitamos Chile sumamos diecinueve millones cuatrocientos
ochenta y cuatro mil. Y si todos pusiéramos empeño en empujar el carro
del mismo lado, nos debiera ir bien, ¿no creen? ¿Cómo hacer, cómo
hacerlo? Sumando acuerdos, poco a poco. Que cuesta, sí, pero hay que
exponerse a ello. Somos diferentes, sí, pero hay que concordar en
mínimos comunes denominadores. Oponer pareceres, saberes, conocimientos,
valores, no para doblegar, sino para conseguir equilibrios, armonías,
concordias. Como ya señalaba, lo mínimo ha de ser el compromiso de dos. Y
así se comienza.

¿Se
imaginan si concordáramos en los próximos días 14.959.956 electores
(residentes en Chile) más 71.018 electores con residencia en el
extranjero? Una utopía, un sueño más.

Aun así, no hay que restarse, menos, mucho menos ser parte de la división. ¿Utopía, sueño, otra vez? La verdad, la verdad es que modos de superación, de crecimiento, de desarrollo solo saben de sumas y multiplicaciones, ¿lo sabían?

Entonces,
que nada los amilane, que nadie los arredre, que nada los abata, que
nadie los doblegue, que nada los mengüe, que nadie les provoque
desesperanza, que nada los turbe, que nadie los confunda, que nada los
acobarde, que nadie los atemorice, que nada los desaliente, que nadie
los intimide, que nada…, que nadie…

Sumar
y multiplicar. Que lo dado, que lo conseguido, se multiplique como lo
que nos provee la naturaleza. Si se trata de buena semilla, si se trata
de buen propósito, todo, todo brotará, todo se obtendrá. Pues si no a la
corta, a la larga ha de ser.

¡Hermanos
todos, Fratelli tutti!, sumen, multipliquen, sumemos, multipliquemos.
Comencemos el domingo, sino el lunes. ¡Quedan todos invitados!

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS