La
verdad es que resulta absolutamente incomprensible escuchar las
reacciones de una cantidad no menor de políticos que pretenden
interpretar los resultados del 4 de septiembre, que fue contundente y
muy sólido, pero nadie se explica por qué y es evidente que existe en
el país una fracción absolutamente relevante de gente con pensamiento de
centro y alejado de derechas e izquierdas, lo que lamentablemente los
enconados representantes tanto de la derecha como de la izquierda no
entienden, el resultado de ese error lo van a percibir con rudeza en las
próximas elecciones, es evidente que el 62% que obtuvo el rechazo tiene
una composición que aunque no la reconozcan tiene un factor gravitante
de personas de Centro que fueron relevantes en el triunfo de esta
opción, por otra parte el 32% restante son personas absolutamente
comprometidas con el universo de la Izquierda, esa es la realidad de
ambas alternativas, sin embargo del 62% que resultó triunfador, hoy
dirigentes de Chile Vamos y Republicanos pretenden adueñarse y se
olvidan que gracias a su inteligente desaparición de escena en la
campaña, hubo una cantidad importantísima de ciudadanos que sabiendo que
votaban junto a la derecha, lo hicieron sabiendo que aquella opción
era el único camino para poder lograr rechazar la propuesta
constitucional que la encontraban inadecuada, ese es un porcentaje de
ciudadanos relevante de centro sin apellido, que incluso muchos también
votaron por Kast en la segunda vuelta presidencial, por considerarlo el
mal menor, ese importante sector de votantes es trascendente en la
realidad política actual, sin embargo aquella fracción esta
desilusionada de la actitud de la derecha, por querer adueñarse de un
triunfo que es de la ciudadanía y no de ellos, más aun intentando
desconocer un hecho irrefutable, que no es otro que el 80% del país
quiere una nueva y buena constitución.
Siempre
existirá un partido más damnificado que otros en cada evento electoral,
en este caso corresponde a mi partido, la Democracia Cristiana, que
pudiendo capitalizar el voto de centro, se desangró en una lucha
intestina interna, que hasta
hoy no tiene solución, sin pretender ser pájaro de mal agüero,
difícilmente podamos tener en armonía a quienes se jugaron por
diferentes posiciones, que, aun siendo legítimas, no fueron asumidas por
el partido en su globalidad.
No
es fácil expresar nuestros sentimientos, sin embargo creo que a la luz
de los acontecimientos es recomendable ponerlos sobre la mesa, Soy DC
desde el año 1968, en esta última elección después de haber perdido
estrepitosamente con nuestra alternativa encabezada por Yasna Provoste,
vote por el Presidente Gabriel Boric, metiéndome al bolsillo las
descalificaciones, ofensas, desprecio y hasta insultos que venían de su
entorno, sin embargo lo hice suponiendo que el poder, podría iluminar a
quienes son influyentes en la actual administración, y que podría
establecerse una relación respetuosa, considerada y constructiva, mi
entusiasmo llegó hasta que el Ministro Jackson dejo claro, que en el
núcleo cercano al Presidente, prevalecía una superioridad ética y moral
que diferenciaba a esta generación con la que yo al menos conocí, es muy
posible que ese legitimo pensamiento tenga asidero por la actuación de
algunos, pero en lo personal con las excepciones correspondientes,
siento orgullo del extraordinario nivel de algunos importantes
personeros de la Concertación y de la Nueva Mayoría. Tanto es así que
lentamente comenzamos
a percibir una apertura hacia algunos “mayores” en el gobierno. Con
este humilde análisis pretendo que alguien perciba cual es el camino
para enfrentar el desastre electoral del 4 de septiembre.