Tecnología y apariencia

Es
difícil entender que suframos males que, han sido advertidos hace
décadas por autores visionarios, incluso catalogadas en su momento como
obras de ciencia ficción. Eran eruditos avanzados para su tiempo. Ellos
proponían hipótesis viables de acuerdo a la proyección de sucesos. No
son visionarios quienes implementan lo mismo de antes, como una versión
mejorada o parchada. Ahí solo hay visión añeja, con sabor a nostalgia.
Como dice Julio Iglesias buscando “tropezar con la misma piedra”.

Los
escándalos y la ineficiencia informática en Chile son vergonzosos.
Una tecnología que fue creada para llevar a cabo procesos eficientes,
que entregue transparencia a la gestión y permita ejercer control
inmediato ante desviaciones en lo planificado, está tocando fondo.

Además
de los ingenieros informáticos, los contadores auditores deben ser los
lideres en estos procesos, ya que deben estructurar y darle vida al
control interno. En abril de 2008 los autores Piattini Mario; Del Peso,
Emilio y Del Peso, Mar, decían: “Auditoria Informática es el proceso de
recoger, agrupar y evaluar evidencias para determinar si un sistema
informatizado salvaguarda los activos, mantiene la integridad de los
datos, lleva a cabo los fines de la organización y utiliza
eficientemente los recursos”.

Con
estructuras informáticas adecuadas, que controlen y administren el bien
preciado de la información, me permito identificar molestias, problemas
y recursos que nos habríamos ahorrado: Caso Penta Soquimich, Fraude en
el Ejercito y Carabineros, estafas con bonos Fonasa, filtración de
correos del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, desfalcos en
empresas marítimas, bancos, etc. Algunos de estos casos, fueron
detectados por casualidad, no por medidas de control.

En
el caso del SII siempre es cuestionable la implementación de la boleta
electrónica, sin una adecuada arquitectura informática que unifique
empresas privadas, usuarios y el servicio. Otro ejemplo son los tres
días que la página, no permitió rectificar rentas. Algo se estaría
parchando.

Queremos
vernos eficientes para que nos entreguen premios, cuando solo
levantamos estructuras precarias, que se transforman en espejismos, que
cuando son alcanzados, dejan ese gusto de que el papel, lápiz y la
máquina de escribir eran más eficientes. Eso no puede ser. No podemos
añorar el pasado. El Estado y las empresas privadas deben dejar de ser
avarientos en informática y abandonar vivir de apariencias. En pleno
siglo 21, vivimos reparando como en los años 80.

Esto
me recuerda la mediocridad de los celulares de palo. En esos casos a
lo menos, el afectado psiquiátrico era solo el conductor del vehículo
simulando una llamada. Actualmente, son los conductores de los destinos
de nuestro país en el ámbito público y privado, quienes lideran estas
ficciones de seguridad y eficiencia, dejando a la merced de cualquier
delincuente los destinos de su empresa o la Nación, o haciendo
simplemente la vida más difícil.

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