Tecnología y condiciones laborales

Por varios siglos existe
la filosofía de la automatización de los procesos. El empresario quiere
vender más minimizando los costos, enfocándose en la reducción de
personal en vez de reubicarlo, en la medida de lo posible.

Hace
unos días, fui testigo en Temuco de una trabajadora eficiente y
excelente trato, con 12 cajas de “autoatención” a su cargo. Esto en una
de las grandes ferreterías de Chile que me reservo su nombre, pero que
se caracterizaba años atrás, por tener que perseguir a los vendedores
para hacer consultas.

Temuco
tiene una población que triplica la de Punta Arenas, sin contar sus
alrededores. El sistema de autoatención tiene algunas cajas con sistemas
diferenciados de pago. Las cajas no atienden en forma fluida, se
presentan problemas con códigos y forma de pago y por último, estamos en
Sudamérica. Esto implica que esa trabajadora de algo más de 30 años,
deambule sin cesar de una caja a

otra, resolviendo el problema de los clientes que, a su vez, tienen
diferentes niveles de apego a la tecnología. Y además con su presencia,
persuade a cada cliente para que cumpla con el pago de los productos.

Analicemos
el efecto percibido. En tecnología y cultura nos falta mucho para
reemplazar a las personas. Los sistemas no fluyen, sino que se traban.
No son perfectos porque el cliente comete errores. Por otro lado, si no
hubiese vigilancia posiblemente algunas personas buscarían la forma de
llevar los productos sin pagar. El empresario debe creer, que está
implementando tecnología “de punta”, que le entregará ahorro en el
mediano plazo, siendo que en la práctica es “reguleque”, y con un efecto
importante colateral, está explotando a una trabajadora que debe estar
como un pulpo, con paciencia oriental y trabajar sin parar 7,5 horas
diarias de lunes a sábado.

¿Qué
sueldo recibirá ella? No tuve el atrevimiento de preguntar, pero si
con su trabajo se ahorra el local 12 cajeras, lo justo sería que por
responsabilidad gane el sueldo de 4 cajeras, y me atrevo a decir que no.
Conociendo la escala salarial de los profesionales en Chile, eso sería
un sueño. Y aunque se lo pagaran, sería un incentivo perverso porque
esa trabajadora a los 50 años, tendrán que armarle las rodillas de
nuevo, y tengo por seguro que las mutualidades no la aceptaran como
enfermedad profesi
onal. Y aunque exista
una silla para cumplir con la ley laboral que lleva ese nombre, no tiene
tiempo para sentarse por el flujo de clientes.

Desde
la revolución industrial a la fecha queda mucho por hacer. El
empresario debe realmente implementar tecnología de punta y sobre la
marcha cuidar a sus trabajadores. Si es tan importante el ahorro que va
a provocar a futuro, indemnice bien a sus trabajadores que, por años
con su esfuerzo y trabajo hicieron crecer a la empresa. La avaricia
debe tener sus límites, en especial considerando que la vida es corta, y
nuestro legado no es un apellido, sino la memoria de la gente que
estuvo a su cargo.

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