Mientras no haya vacuna contra el Coronavirus, no hay nada mejor que la cuarentena. Por eso es fundamental que vayamos tomando nota, que vayamos aprendiendo de las etapas que vamos pasando. Nuestro país debe ir planificando cómo se prepara una estrategia para una pandemia como la que estamos inmersos. Se debe construir una estrategia de mediano y largo plazo que permita mantener el control de las tasas de contagio en niveles dentro de las capacidades de respuesta del sistema sanitario. Llevamos seis meses y hemos aprendido harto, pero hay que ir planificando porque se debe minimizar el impacto de las medidas sobre el bienestar de las personas. Hay expertos que señalan que una estrategia de este tipo se puede basar en dos pilares. Primero, un plan que permita volver a la normalidad luego de períodos de cuarentena, reduciendo una tercera ola de contagios, porque en Punta Arenas ya estamos en la segunda que ha sido peor que la primera de abril pasado. Segundo, proveer condiciones de sustentabilidad durante el período de cuarentena y los meses que sigan, que consideren la mantención de la salud física y síquica de la población, entendiendo las muy diversas condiciones de enclaustramiento y posibilidades de sobrellevarlo. En ambas vamos a experimentar ahora en Punta Arenas, volvemos al estricto confinamiento, mientras más de 5 millones de personas en Santiago vuelven a salir a las calles.