Se
entienden poco las diferencias al interior del conglomerado que
sustenta al Gobierno del Presidente Gabriel Boric, nadie podría dudar
del respaldo expresado al Presidente por los senadores Alfonso de
Urresti, Fidel Espinoza, sin embargo, hace solo horas las criticas
arreciaban en contra el Gobierno y especialmente en contra el ministro
Secretario de la presidencia Giorgio Jackson; “Pusilánime” “Destructor
de las Instituciones democráticas” fueron los términos ocupados por
ellos para referirse al Ministro Secretario de la Presidencia, la guinda
la torta, fue la votación en la cámara de diputados donde 15
parlamentarios pertenecientes al conglomerado gobierno, negaron su voto a
la propuesta del mismo Presidente Boric, 9 de ellos se abstuvieron y 6
fueron más allá y votaron definitivamente en contra de la propuesta de
gobierno respecto a la implementación del estado de excepción en la
macro zona sur, es decir la propuesta se aprobó con los votos de la
oposición, lo que pareciera inesperado, la pregunta que se genera es;
¿Cuál será el escenario si el gobierno necesito seguir implementando
este estado de excepción?
No
pareciera tan descabellado pensar que la actitud de estos actores
políticos sobre el tema recién expresado, no es solo una diferencia
sobre la situación del estado de excepción, más bien resulta evidente
pensar que no están de acuerdo con lo obrado por la constituyente,
especialmente respecto al termino del senado que quedó a firme para el
año 2026 y eso significa algo más que una “simple” diferencia, a la luz
de los acontecimientos, la diputada Karol Cariola Oliva, es quien les ha
manifestado que más bien son adherentes de la antigua Concertación que
se resisten a perder privilegios, la verdad según mi punto de vista es
que a estas diferencias hay que sumarle una evidente confrontación
generacional que aunque no sea un tema demasiado admitido, me parece es
una premisa de las autoridades de este nuevo ciclo político y que además
combina mejor con la que históricamente ha sido la postura del
Presidente de la República.
Llevamos
ya varias columnas hablando de temáticas nacionales y creo necesario
bajar a nuestra querida región y sus no menores inconvenientes, al
respecto resulta casi inexplicable que solo a días de disponer de la
posibilidad de puesta en servicio del suministro de agua potable para
3000 personas del sector urbano y periurbano poniente de nuestra ciudad,
nos encontremos que la monopólica empresa sanitaria de Magallanes, se
niega a suministrar el vital elemento, alegando principalmente aspectos
administrativos que dependen de su voluntad y agregando problemas
técnicos que han sido absolutamente desvirtuados por la superintendencia
de servicios sanitarios, lo que ha sido expuesto en un intenso debate
en reunión con el Consejo Regional, frente a esta problemática salta una
reflexión, que merece respuesta de la propuesta constitucional en
ciernes, que me encantaría que los expertos constitucionalistas que
abundan en estos días contestaran; ¿En la nueva carta magna, esto podría
pasar?.
En
otro ámbito, quisiera expresar que he escuchado de las acciones del
gobierno en torno a temas de vivienda, salud y educación que han sido
considerados en las intervenciones gubernamentales, al respecto resulta
inevitable pedir que nuestras autoridades que influyen nacionalmente,
debieran exigir que Magallanes mantenga la ventaja que significa ser una
región que esta adelantada con sus propios recursos en varios de estos
aspectos y que aquello no sea una razón para no recibir equivalentemente
lo que recibirán otras regiones del país.