Muchas
personas sueñan con darle un giro a su vida con el fin de ser felices;
otras sueñan con ascender o encontrar un trabajo con el que se sientan
más autorrealizadas. A la par se sabe que son muy pocas las personas
que realmente lo intentan o lo logran. Muchas de ellas no lo hacen
porque no saben cómo hacerlo o por el miedo a equivocarse o a salir de
su zona de confort.
Tanto
el coaching como el mentoring son metodologías que proporcionan
ayuda en relación a lo recién señalado. Además, ambas están
destinadas a personas que no poseen problemas en la salud mental.
Quienes no pueden ser felices o no pueden sentirse autorrealizados,
porque tienen alteraciones en su salud mental como, por ejemplo, sufren
de: depresiones, fobias, crisis de pánico, etc., deben concurrir
primero a psicoterapia o a otro tipo de ayuda especializada.
Posteriormente, si lo requieren, pueden recurrir ya sea a sesiones de
coaching o mentoring.
El
coaching es un proceso de acompañamiento destinado a las personas que
los motivan a ampliar o extender sus competencias personales y
profesionales. Generalmente está centrado en la obtención de
resultados para tareas concretas como, por ejemplo: mejorar el
liderazgo, hablar en público con mayor facilidad, mejorar la capacidad
para trabajar en equipo, etc. Cuando se habla de coaching, normalmente
se piensa en resultados inmediatos a corto o mediano plazo, y en un
entorno bien definido como, por ejemplo: en una determinada empresa. El
coaching suele implicar una relación en el corto plazo entre el
entrenador y el alumno. Se espera que con unas pocas sesiones se
consigan los resultados esperados y allí finaliza la relación.
Por
otra parte, el mentoring se refiere a la relación que se crea entre
el mentor (alguien con mucha experiencia en ciertas áreas), quien
asiste, enseña, aconseja y ayuda al mentorizado (alguien con menos
experiencia) a través del traspaso de conocimientos, habilidades y
experiencias. El mentoring, a diferencia del coaching, necesita de
relaciones duraderas en el tiempo, que generen el clima de confianza,
para que el asistido comparta con su mentor sus preocupaciones y dudas.
Igualmente está más centrado en el desarrollo personal del individuo,
para su trabajo actual o para los trabajos que pueda desempeñar en el
futuro. De esta forma, consigue que el aprendiz desarrolle todas sus
habilidades y conocimientos, y de este modo aumente su probabilidad de
éxito personal y profesional. Las sesiones de mentoring se basan
principalmente en conversaciones entre ambas partes. Allí se ahonda en
el área emocional, reforzando recursos psicológicos para potenciar el
bienestar del mentorizado. Igualmente se trabaja en el área social,
aquí el mentor introduce al mentorizado en redes de relaciones. Es
decir, lo ayuda a que establezca nuevas redes de contactos que podrían
generarle nuevas oportunidades laborales o de negocio. A la par, el
mentor lo ayuda en el área intelectual. Es decir, el mentor incrementa
los conocimientos del mentorizado a través del traspaso de la
experiencia e información relevante.