Tercera edad en Chile

Sin
duda que llegar a la tercera edad en nuestro país es, de por sí, muy
complejo. Personas que han trabajado más de 40 años reciben una pensión
indigna, que con suerte les alcanza para comprar remedios, que a esa
altura de la vida son imprescindibles. ¿Qué ocurre entonces con nuestros
ahorros?, Al parecer conviene mucho más ir dejando mes a mes “bajo al
colchón” una suma de dinero, es más seguro y nadie me lo quitará o me lo
sacará a través de comisiones u otros “subterfugios” legales. Nos
obligan a cotizar en una AFP, para que al final los dueños de éstas
muestren grandes ganancias y, como contrapartida, los ciudadanos reciban
pensiones miserables.

A
través de los años se ha intentado hacer “mejoras” al sistema de
pensiones, que al final del día sólo lo han hecho más precario, con
aumentos irrisorios en los montos que reciben los que optan por jubilar.
De hecho para recibir algo más vemos a muchos hombres y mujeres seguir
trabajando, pese a las complicaciones propias de la edad. Esto es
tremendamente injusto, gente que ha entregado una vida entera de trabajo
para levantar este país y sólo recibe a cambio unas cuantas monedas,
que no compensan en lo más mínimo el esfuerzo y sacrificio que han hecho
para sacar adelante a sus familias.

Pero,
¿cuál es la solución?, no parece muy clara. Algunos abogan por eliminar
de raíz el actual sistema de pensiones, otros por modificarlo mediante
el aumento de la cotización individual, ¿pero porqué nos deben obligar a
aumentar nuestros ahorros?, ¿porqué si lo único que pedimos es que
administren bien nuestros dineros y después nos devuelvan ese monto más
una ganancia?, pero al final y como es costumbre la gente es la que
pierde, sobretodo la más vulnerable, mientras otros se siguen
enriqueciendo. El Estado no se hace cargo o está ausente, en
circunstancias de que debiera garantizar pensiones acordes con la
realidad, dignas, justas y que alcancen realmente para vivir, no los
montos ridículos que se entregan, y no seguir cargándole la mano a los
afiliados y/o empleadores.

Los
gobiernos y los políticos no han aprendido nada, cero empatía con las
necesidades de la gente, sólo piensan en su propio beneficio. Si ahora
están más preocupados de la avalancha de elecciones que se nos vienen,
ya empezaron los “ofertones” de todos los sectores, ¿pero se acordarán
de lo que prometieron una vez que asuman el poder?, el poder cambia a
las personas, corrompe, nubla, aparece la ambición desmedida y los
intereses de algunos grupos se ponen por encima de los de la gente, ya
que “cobran” favores políticos por haberles financiado sus campañas. Sus
propios votantes pasan al olvido y les dan vuelta la espalda. Así es
nuestra “democracia”, la que se queda sólo en intenciones, porque nadie
escucha o no quieren escuchar. Las grandes esperanzas y expectativas que
se tenía de los constituyentes electos aparentemente se están
esfumando, están más preocupados de otras materias en vez de cumplir con
la labor para lo cual fueron escogidos, y eso que muchos de ellos no
tienen experiencia política, pero al llegar a cierta posición de la
sociedad, todo cambia, sufren de amnesia o de Alzheimer.

Es
difícil llegar a la tercera edad en Chile, sobretodo porque las
necesidades de este segmento de la población nadie las ve, solo en
épocas de campaña, después quedan abandonados a su suerte, que
lamentable e injusto, pero esa es la realidad de un país que se cree de
los mejores de Sudamérica, en un tiempo nos llamaban los “jaguares”,
pero la verdad es que más bien parecemos un gato con tiña (con todo
respeto por los felinos), seguimos siendo igual que antes, y nadie hace
nada por nuestros “viejos”.

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