¿Terremoto educativo?

Según
la RAE, la palabra “terremoto” tiene 3 acepciones: sacudida violenta de
la corteza y manto terrestres, ocasionado por fuerzas que actúan en el
interior de la tierra; Persona inquieta o que se mueve mucho; y
Conmoción ocasionada por un suceso grave o inesperado. De las
definiciones anteriores, trataré de entender qué quiso decir el Ministro
de Educación respecto a que estamos frente a un “Terremoto Educativo”,
al dar a conocer los resultados, junto con la Agencia de Calidad, de los
Diagnósticos Integrales de Aprendizajes (DIA).

Debiera
pensar que se refería a una “conmoción ocasionada por un suceso grave o
inesperado en Educación”, ya que las demás definiciones no serían
aplicables. Según dicha lógica, el suceso grave e inesperado fue que
“los estudiantes no lograron aprender ni siquiera el 60% (equivalente a
la nota 4) de los objetivos priorizados durante la pandemia”. Creo que
una vez más el Ministro se equivoca, ya que está generalizando al
señalar que ninguno logró menos de dicho porcentaje, en circunstancias
que existen muchos colegios que sí logramos, pese a todas las
complejidades, superar esa barrera en la gran mayoría de las alumnas y
de los alumnos. Asimismo, está afirmando, con sus palabras, que no se
podía prever que bajo la modalidad remota existirían alumnos que no
pudieran lograr el mínimo deseado. Pero si era obvio: en los sectores
más vulnerables, lamentablemente, no existe acceso a internet (y no se
hizo nada para lograr la conectividad), con suerte recibieron una guía
cada 15 días o una vez al mes, ¿era de esperarse otro resultado? La
pandemia ya lleva más de 14 meses en Chile, por lo que no es una
situación inesperada. Es más, con el correr del tiempo se sabía que esta
situación duraría mucho más de lo que se pensó en un principio, ¿pero
porqué no se invirtió en equipos, en conectividad, en ayuda concreta a
los estudiantes que se encontraban en condiciones precarias?, ¿porqué el
discurso siempre fue y ha sido “motivar” el regreso a clases
presenciales casi como un capricho personal, sabiendo que las clases
híbridas al final del día provocarían más desventajas que ventajas y
aportarían poco o nada a los aprendizajes? ¿por qué no se pensó primero
en el resguardo de la salud de estudiantes y funcionarios de la
educación? Se están utilizando los resultados, y de manera sesgada, para
justificar el retorno a clases a como de lugar. Mejor no referirme a
otras declaraciones desafortunadas de la autoridad, en las que señala:
“estamos pensando en hacer obligatorio el regreso a clases presenciales”
o “estamos evaluando suspender el pago de la subvención para incentivar
el regreso a clases presenciales”. Una vez más opino que se debe
respetar la autonomía de las comunidades educativas, no podemos actuar
ante presiones u obligaciones impuestas por las autoridades de turno.
Concuerdo, en este punto, con el Alcalde reelecto de Punta Arenas.

Finalmente,
el Ministro, con sus expresiones desconoce a los establecimientos
educacionales, que con mucho esfuerzo, iniciativa, originalidad y
creatividad, hemos hecho hasta lo imposible para que nuestros
estudiantes aprendan en pandemia. Estamos frente a los últimos
estertores de un gobierno que se ha quedado sin ideas, soluciones ni
apoyo. Por lo demás, por estas gélidas tierras sólo conocemos un
“terremoto blanco”, ocurrido en el año 1995 y que dejó a más de 176.000
ovinos sin vida. Ese sí que fue un hecho grave e inesperado.

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