Tía Pikachú versus general Fuentealba… el juego valórico chilensis…

Soportamos
que nos roben sin descaro y a plena luz del día; justificamos desfalcos
de bancos y prófugos de la justicia que incluso llegan a ser presidente
de nuestro país por segunda vez; no nos llama la atención las
colusiones y cómo las grandes empresas acuerdan precios para seguir
fregándonos la vida sin control alguno; nos hemos acostumbrado a la
usura de los bancos que reciben “préstamos” de las AFP’s a un 5% y a
nosotros por los créditos nos cobran 30 (lindo arreglín, ¿o no?);
pagamos los remedios más caros, la educación, vivienda, combustible
(esta sinvergüenzura da para otra columna), sistema de teléfonos m
ás
caros, pero nada decimos… Hemos naturalizado tanto el robo de cuello y
corbata y los consiguientes abusos sistemáticos avalados y protegidos
por una Constitución y Leyes, que ya casi perdemos la capacidad de
asombro. El desfalco y malversación de fondos públicos en las FF.AA., es
algo nunca visto (bueno, casi, dejemos a Pinochet y sus robos
miserables para otras líneas) y vimos cómo los altos mandos de
Carabineros robaron sin mediar decencia y a esto la prensa vendida no lo
llama “el robo del siglo”, cuando en el fondo lo es y ¡vaya que lo es!
Generales viviendo a expensas de todos nosotros un estilo de vida que su
sueldo no podía justificar, verdaderos reyezuelos usurpando de sus
rangos a expensas de todos los chilenos y sumando y restando, las FF.AA.
se han desembolsado miles de millones de pesos y no precisamente como
gasto de defensa… ¿Sabe lo curioso de todo esto?, que cuando la gente
más precarizada de nuestra sociedad pedía ayuda, nos decían que dineros
no había, pero para tapar el “manso hoyo” de los uniformes (oficialidad,
obvio), sí había recursos y nadie sabe, responde, se hace responsable o
devuelve la millonada de millones que robaron estos ladrones de
uniforme… Pero, obvio, si estamos frente al circo de los ladrones, Alí
Babá es solo eso, un personaje de ficción, una niñería, una “cagada de
cabro chico” comparado al robo sistemático y aprovechamiento que han
hecho (todos, lea todos, aquí no hay distingo político alguno), de estos
ladronzuelos que, viendo cómo todos echaban mano al saco, no quisieron
perder la oportunidad y vamos con el descaro: asesorías a hijos de
senadores, becas de estudio para los vástagos de los honorables,
ministros y un cuánto

hay, usar viviendas fiscales teniendo las propias, recibir sobre
sueldos, repetirse el plato en cuanto gobierno de turno les correspondía
y, ni hablar, de nuestros representantes del Congreso que, mientras la
gente reclama por el alza de los combustibles, estos pillines no pagan
ni siquiera el café que se toman en Valpo… ¡Ahhhh!, pero es
imperdonable, merecedora de castigos de los círculos del infierno de
Dante, que una constituyente llegue disfrazada a realizar su trabajo (no
lo justifico, en realidad), se merece la guillotina o ser empalada y
¿cómo se le ocurre convertir en un circo una labor y estructura tan
seria como es la Constitución?… Pero ante el otro payaso que robó sin el
menor pudor, que abusó de la confianza de su tropa, de todo Chile,
pocos, poquísimos alzaron la voz… ¿Qué es más cuestionable? ¿Llegar con
un disfraz

-icónico, por lo demás- o quedarnos callados frente al festival de robos del último tiempo en nuestras FF.AA.? ¿Quién merece más repudio?… Pero, como siempre, nuestro relativismo moral y para muchos
su ceguera partidista, ve el horror en los demás y sigue avalando a los
ladrones que, como ya dije, llegan a ser mandatarios, ahí no hay
críticas ni menos reproches. Podemos estar de acuerdo o no con lo del
traje (cosa mínima, por cierto y subsanable, obviamente), pero no
podemos permitir que los ladrones se paseen sin condena alguna bajo la
supuestas honorabilidad que les entrega un uniforme o un terno y
corbata… No, pues, cortemos el leseo, si seguimos justificando a los
ladrones, a estos rateros y condenamos un disfraz, nuestros principios y
valores se perderán y seguiremos cayendo (ya hemos llegado a niveles
increíbles), en un relativismo moral que permite y avala que los
sinvergüenzas se apoderen de nuestra Patria. Para todos, como siempre,
un abrazo.

P.D.:
menos para los que se horrorizan y se les caen sus prendas íntimas ante
un disfraz, pero se hacen los soberanos %$#”&&% ante el robo
descarado.

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