¿Penurias?
¡Qué palabra! Creíamos haberla dejado fuera de uso de nuestro léxico,
solo presente en el diccionario, mas no tan ausente de la cotidianidad
de muchos de nuestros semejantes, más hoy, mucho más mañana.
¿Qué
sabemos de ella, de la palabra “penuria”? Es una palabra que se emplea
como un sustantivo, que proviene del latín penuria, y en su única
acepción en el diccionario de la lengua española significa, “escasez,
falta de las cosas más precisas o de alguna de ellas”.
De
lo conceptual hace tiempo queríamos huir, hacernos los cuchos, a la
palabra ya casi le otorgábamos licencia de arcaísmo, pero en lo
vivencial ya está a la vista, no podremos hacerle el quite. Unos ya
describen este estado de escasez, como economía de penurias o situación
de penuria.
La
pandemia de la Covid-19 nos ha desnudado, literalmente, o ha dejado al
descubierto nuestras carencias, entre las más evidentes, las materiales,
la falta de haberes, la falta de dinero, la falta de trabajo, la falta
de oportunidades, y… la falta de sensibilidad. Y me detengo en este
factor, aunque duela, pues en este caso, el déficit comienza en nosotros
mismos, al vivir muchos de un modo reconcentrado, solo atendiendo
nuestras necesidades y no visibilizando las necesidades del otro, del
prójimo. El prójimo nos parece tan lejano, que es alguien que está
muuuuy distante, en las poblaciones, en los campamentos, que está a
muchas cuadras de distancia de nuestros recorridos habituales. Y no es
así, siempre está a nuestro lado, en nuestra casa, en nuestra oficina,
cerca, muy cerca.
Pero no me quedaré en la problemática.
Haré un ejercicio lingüístico somero. Comenzaré con el verbo
partir. Tiene varias acepciones, pero me centraré en dos de las más
recurrentes. La primera posible, arrancar, iniciar, irse; la segunda
posible, dividir, porcionar, prorratear, en suma, repartir o distribuir
algo entre varios. Tomaré esta última acepción, y podría hacer una
familia de expresiones sinónimas, convidar, irradiar, entregar a todos
algo. Y así, se me ocurría, que partir, es también, compartir,
re-partir, de-partir, impartir, todas de significados afines, hermanos,
solidarios. Compartir, departir, repartir, impartir, son buenas
acciones, son invitaciones a abandonar el yo, el ego; son buenas
invitaciones a extenderse en el prójimo, en el tú, y construir un
nosotros dual si no plural.
Es
que a la escasez, a la falta de lo esencial, es muy probable que se
sume el desánimo, el agobio, la desesperanza, el abatimiento.
¿Qué
hacer? ¿Cómo hacer? Incorporarnos, y ser parte de la solucionática.
Ponernos en movimiento, y aguzar el oído y la vista. Estar atentos a las
necesidades del prójimo, y no es necesario ir tan lejos, en ocasiones,
están muy cerca de nosotros, y se notan un tanto silenciosos, están
cabizbajos, pensativos, nerviosos, alicaídos, meditabundos. ¿Qué
palabras no? No solo están en el diccionario, son expresiones de estados
de ánimo de nuestros semejantes. Son expresiones de ánimo que no
desearíamos, no querríamos en nuestros propios estados. ¿Qué hacer?
Acompañarlos, hacerles compañía, escucharlos, ayudarlos, y atender
solidariamente sus necesidades urgentes.
Es tiempo de penurias, señoras y señores.