El
estudio de las ciencias de la atmósfera se divide en dos grandes áreas:
la meteorología y la climatología. La meteorología estudia el estado de
la atmósfera en un instante y lugar determinado, es decir a corto
plazo. Ésta área busca describir las condiciones meteorológicas y su
evolución en un lugar y tiempo en específico, lo que se conoce como el
tiempo atmosférico. En mi opinión, para que el pronóstico del tiempo sea
confiable, es recomendable observar un máximo de 3 días, sin embargo, y
gracias al avance de la tecnología, algunos meteorológos apuestan por
pronosticar hasta 7 días. Por otra parte, cuando se estudian y analizan
en conjunto los registros meteorológicos, es posible comprender el
clima de un lugar y su variabilidad. Entonces la climatología se encarga
de describir el comportamiento de la atmósfera a largo plazo y para
estudiarlo se utilizan los promedios de tiempo atmosférico considerando
registros de varios años. La Organización Meteorológica Mundial (OMM),
recomienda un periodo de 30 años para estudiar el clima, con
actualizaciones cada 10 años para generar un mejor análisis de las
fluctuaciones climáticas de un lugar. Frecuentemente usamos los
conceptos tiempo y clima como sinónimo, pero ahora sabemos que no
significan lo mismo. Analizar el tiempo atmosférico nos permite conocer
las condiciones atmosféricas actuales y también describir el
comportamiento climático pasado y futuro. ¿Cómo se estudia el tiempo
atmosférico? Esto se realiza principalmente mediante sensores
meteorológicos. Los sensores meteorológicos son dispositivos diseñados
para recibir información de una magnitud meteorológica. Cuando se agrupa
un conjunto de sensores se conforma una estación meteorológica. Los
parámetros más frecuentes de medir en una estación son: la temperatura y
la humedad relativa, la precipitación, la dirección y velocidad del
viento, la presión y la radiación solar. Para el territorio que
comprende la región de Magallanes y de la Antártica Chilena, existen
instituciones, organismos y proyectos, que se encargan de recolectar y
mantener bases de datos obtenidos mediante estaciones meteorológicas
propias. Contar con una red de estaciones meteorológicas es una
excelente herramienta para verificar las condiciones del tiempo, para
estudiar el clima pasado y también para hacer proyecciones atmosféricas.
Para que estos estudios sean coherentes y representativos, es necesario
que las estaciones meteorológicas tengan una adecuada instalación y
mantenimiento. Creo que es importante que existan protocolos de
registro, control y almacenamiento, con la finalidad de facilitar la
obtención de los datos meteorológicos y propiciar la colaboración. Los
registros de datos deben ser compatibles, tanto en su escala temporal
como también en la calidad de la información, lo que depende del tipo de
estación meteorológica y la ubicación de ésta, donde es relevante
considerar factores tales como la altura, la incidencia del viento y la
cercanía a la costa. Así mismo es fundamental la calidad del registro
del dato bruto y su posterior control de calidad. Las estaciones
meteorológicas, y por ende, los sensores meteorológicos, contribuyen a
los estudios y análisis del tiempo atmosférico. Los sensores ofrecen
información local que ayuda a la toma de decisiones, esto a través de
los pronósticos diarios del tiempo y de las predicciones del clima.
Contar con datos del tiempo nos permite planificar, organizar e incluso
reducir riesgos a corto, mediano y largo plazo. El laboratorio de
Oceanografía y Climatología, en formación, del Centro Regional Fundación
Cequa, tiene programada la instalación de nuevas estaciones
meteorológicas propias para el monitoreo de las condiciones
atmosféricas, las que se sumarán a las ya disponibles por instituciones
como la Universidad de Magallanes, la Armada de Chile, la Dirección
Meteorológica de Chile, la Dirección General de Aguas y del Instituto de
Investigaciones Agropecuarias. En nuestro caso, los registros serán
útiles para la investigación científica y para las actividades acuáticas
productivas (pesca, acuicultura y turismo) considerando la conservación
de la biodiversidad de los ecosistemas acuáticos. Esta red de
estaciones metereológicas regionales, en conjunto, contribuirá
directamente al estudio de las condiciones climáticas predominantes de
nuestra región en los diferentes ecosistemas terrestres y acuáticos, así
como a las actividades productivas que se desarrollan en ellos y a las
actividades ciudadanas del diario vivir.