Tiempos de Fénix

El
Presidente Boric está a pocos días de cumplir un año de mandato y una
evaluación debe tener en cuenta diversas circunstancias e
interpretaciones. Un año difícil en donde la inflación y la seguridad se
tomaron la agenda, haciendo compleja la conducción de la agenda
política planificada por el gobierno, especialmente si el propio
oficialismo tiene miradas y aproximaciones distintas para proponer
soluciones. A ello se suma una serie de errores propios y la derrota en
el mes de septiembre, que ha obligado al presidente a replantear sus
posiciones y programa. No es que se desechen las ideas y la agenda, sólo
que es necesario procurar replantear las prioridades sobre donde es
urgente avanzar.

Durante
este año el presidente y su equipo han sido calificados de inexpertos,
soberbios, contradictorios y alejados de la realidad. Cuando por más de
una década se ha construido un planteamiento crítico y han juzgado a
todo el espectro político para desplazarlo y convertirse en opción de
poder y gobierno, se corre el riesgo de teorizar soluciones alejadas de
las circunstancias y la realidad del país. Sin duda, los actuales
gobernantes mayoritariamente son jóvenes buenos, con buenas ideas y
desde arriba del árbol con seguridad todos estamos de acuerdo en las
tesis planteadas, sin embargo al estar con los pies en el piso la
realidad golpea con dureza haciendo que la implementación del programa
se haga inviable, se pierda el timón de la agenda política, prime la
improvisación, y se termine optando por soluciones alejadas de nuestras
convicciones, más propias de aquellos que hasta hace poco criticaban.
“Otra cosa es con guitarra” ha reconocido nuestro presidente, porque se
debe administrar con vicisitudes no contempladas, con poderes que no se
tienen. Gobernar para todos los chilenos con responsabilidad nos hacen
ver contradictorios, atrapados en nuestros discursos previos, atrapados
en nuestras críticas a gobiernos anteriores, atrapados en nuestros
juicios destemplados antes de ser gobierno. Gobernar es difícil quizás
sea la conclusión de un primer año marcado por el aprendizaje de
nuestras autoridades, en donde muchas veces da la impresión que el
presidente va mucho más adelante que sus compañeros de ruta.

Este
primer año se ha dividido en 2 tiempos. El primer semestre estuvo
marcado por la intención de poner el sello de lo que se pretendía en los
4 años de mandato, influenciado además por la discusión constituyente.
Quizás la esperanza de plasmar en la Constitución nuestro ideario llevó a
cierta tendencia al inmovilismo, alejándose de las prioridades
inmediatas de la ciudadanía, perdiendo el control de la agenda política.
Una escasez de claridad, nos llevó a hacer mano de tesis ajenas, antes
rechazadas, para poder mantener la línea de flotación (generando tal
confusión que hoy las exhibimos como logros propios).

La
derrota electoral e ideológica del 4 de septiembre marca una nueva
dirección del ejecutivo en su segundo semestre. El presidente cambia la
narrativa y opta por posiciones y políticas más de centro, con una clara
mesura a las pretensiones transformadoras del programa. El Presidente
busca nuevos aliados con antiguas formas de administrar, donde adquiere
protagonismo el Socialismo Democrático. El Gobierno retoma la agenda y
las reformas tributaria y de pensiones empiezan a destrabar su
discusión. El presidente decide avanzar en la medida de lo posible, pero
manteniendo el sello y el rumbo.

Los
incendios del verano le han dado nuevos aires al gobierno. El
presidente y su equipo mostraron un gobierno oportuno, cercano y
presente ante la angustia y necesidad de la ciudadanía afectada, lo cual
le ha dado una oportunidad que, cual ave fénix, le permite renacer y
reposicionarse. Asumir que se requieren nuevos objetivos, un nuevo
proyecto, una nueva conducción y un nuevo pacto son parte de los
desafíos. Debe haber cenizas para renacer y así, con nuevos bríos,
afrontar el año político que comienza, con realismo, control, decisión y
proyección. De esta forma el aumento del salario mínimo, el fin del
copago, la política de cuidados, serán sólo la avanzada de los logros
futuros con el sello del Presidente Boric.

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