La
Tierra nos está dando un ultimátum y debemos actuar con urgencia para
salvar nuestro hogar. Es que según el último informe del IPCC 2022, si
no bajamos las emisiones de carbono, nuestro planeta simplemente será
inhabitable en 2050. Estamos viviendo un punto de inflexión respecto al
calentamiento global que haría de nuestro mundo llamado tierra, un lugar
incompatible con la vida humana. Nos enfrentaremos a olas de calor
extremas, tormentas sin precedentes y catástrofes naturales
devastadoras.
Es
urgente entonces crear mayor conciencia y sensibilizar a la sociedad
entera sobre los efectos del cambio climático y los gravísimos impactos
ambientales y humanos que están ocasionando los gases de efecto
invernadero. Los extensos incendios forestales, las dramáticas
inundaciones, o las intensas sequías que azotan vastas zonas del
planeta, nos alertan sobre la magnitud de las amenazas y hacen aún más
crítica la necesidad de unir esfuerzos para evitar mayores desastres y
salvaguardar a la humanidad. Sabemos que los seres humanos somos
responsables de la catástrofe ecológica que está en ciernes. Y lo que es
más alarmante: el reporte aseguró que los cambios provocados son
irreversibles, por lo que lamentablemente, tendrán efectos en siglos e
incluso milenios. El llamado entonces es a ocuparnos por el ODS15 que
significa proteger, restablecer y promover el uso sostenible de los
ecosistemas terrestres, gestionar los bosques y el agua, luchar contra
la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras y
detener la pérdida de biodiversidad. Un entorno clave para la vida y la
salud humana.
En
Chile, el sector privado juega un papel fundamental, cuando actúa en
coordinación con el Estado y la ciudadanía. Es por ello, que, junto a
nuestras empresas adheridas, Pacto Global está siendo un articulador
permanente para concientizar, impulsar y acelerar las inversiones en
desarrollo de fuentes de energía renovables, conversión a combustibles
más limpios, mejoras en la eficiencia de los procesos de combustión, y
modificación de las tendencias de consumo a través de la educación
ambiental. También resulta urgente la gestión del agua, ya que estamos
al borde del colapso, siendo inminente el racionamiento y la demanda de
recursos naturales y de alimentos, a consecuencia del crecimiento de la
población a nivel global, lo que será sencillamente insostenible. De
hecho, según cifras de la ONU, la demanda de productos agrícolas se
incrementará entre un 60 y 70 % para el año 2050 a raíz del incremento
poblacional, lo cual conlleva a un mayor consumo de recursos naturales
como el hídrico, que es el más relevante de la cadena humana para su
subsistencia y el de las futuras generaciones.
Hoy
Chile se proyecta como un líder natural a nivel global que puede pasar a
un sistema energético 100% verde en menos de cuatro décadas, ya que
nuestro país cuenta con zonas con fuertes vientos, geotermia, sol en el
norte y agua en el sur. El Estado se ha dado cuenta de su importancia y
debe seguir apalancando, con decisión política, los desafíos de la
electromovilidad en el transporte público y privado, la gestión del
agua, incrementando áreas protegidas y generar las sinergias necesarias
entre todos los actores involucrados, tales como el Estado, empresas, la
academia, gremios, organizaciones sociales, comunidades y ciudadanía.
Estos son solo algunos de los desafíos permanentes que debemos, hoy más
que nunca, comprometernos entre todos, porque la tierra está clamando un
S.O.S.