Tiro de gracia

Después
de varias semanas escribiendo sobre temas relacionados con la
pandemia, con la mirada más puesta en las amenazas a nuestras
libertades que a los aspectos médicos, había decidido que esta semana
escribiría sobre algún otro tema, tanto para no aburrir a los lectores
como por higiene mental. Pero no, no pudo ser… nuestras inefables
autoridades sanitarias la hicieron de nuevo: ¡Punta Arenas y Puerto
Natales a Fase 2!

Lo
cierto es que ha habido una explosión de casos, tal como ocurre en casi
todo el mundo, donde la nueva ola parece ensañarse particularmente con
aquellos países que tienen los mayores índices de vacunación (ver el
caso de Israel versus los países de la costa atlántica africana, por
ejemplo) abriendo un interesante – pero todavía ajeno a los medios –
debate sobre la relación que puede tener la vacuna con una eventual
debilidad inmunológica que gatilla la explosión de contagios; o si
justamente la vacuna explica que a pesar de tantos contagios la
enfermedad, cuando se presenta, es más bien leve. En fin, eso será tema
de otra columna, tal vez. Lo cierto, también, es que a pesar de la
enorme cantidad de casos, no ha habido una ocupación proporcional de las
instalaciones de cuidado intensivo, lo que es coincidente con la
levedad de los síntomas en los “positivos”, cuando los tienen. Y son
tantos que esta vez creo que no hay nadie que no tenga un conocido,
familiar o cercano que no haya tenido Covid.

Por
eso, a pesar de la propaganda y el constante machacar de los medios
recordándonos las cifras de contagiados, en la práctica esta nueva ola
no es muy distinta a una epidemia de gripe o influenza como las que
solían haber; y esa es la razón por la que el “retroceso” a Fase dos
suena extemporáneo y derechamente ridículo. ¿O alguien en serio piensa
que tiene sentido que no puedan haber más de 10 invitados a una reunión
familiar? ¿O que en un restaurant (donde además se supone que sólo
pueden entrar personas vacunadas) no se pueden sentar más de dos
personas en una mesa? aún cuando sean familia y/o hayan llegado de a
cuatro o más en un auto. ¿O que en una actividad al aire libre no se
puedan reunir más de 10 personas? Y todo ello sin perjuicio de que sí se
puede viajar de a 200 o más en un avión, o más de 30 en un bus, o se
pueda hacer una larga fila para justamente tomarse un PCR!

Desgraciadamente
esto no es sólo anecdótico, es el reflejo de autoridades que no tienen
conexión con la realidad, que no son capaces de un mínimo de empatía
para con los comerciantes o Pymes a los que les joden la vida, porque
para las autoridades de salud no tiene costo tomar estas medidas
ridículas que para lo único que sirven es para mostrar que se está
haciendo algo, aunque en la práctica no sirva de nada. Total, los que
pagan los platos rotos son los mismos de siempre, aunque ahora es en la
práctica un tiro de gracia justo cuando parecía haber alguna esperanza
de recuperación económica.

Y
tampoco es anecdótico que tanta gente crea en serio que esto es porque
nos portamos mal, o porque se dejó entrar a turistas (y sin PCR,
horror!), o porque nos relajamos, o porque nos están cuidando… …lo
peor de las dictaduras es cuando creemos que el tirano de turno en
realidad nos cuida.

Así
entonces, no quedó más que escribir sobre lo mismo, espero que la
cordura, tal como ya está ocurriendo en Europa y varios países de
América, poco a poco se vaya recuperando y podamos en serio volver a la
normalidad, y a escribir sobre otros temas.

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