El
presidente electo Gabriel Boric ha anunciado su gabinete, Don Mario
Marcel Cullell como Ministro de Hacienda. Desde el año 2016 a la fecha
es presidente del Banco Central, ratificado por el Presidente Piñera,
siendo elogiada la decisión por todos los sectores políticos
tradicionales.
Es
muy relevante destacar su trayectoria como director de la Dirección de
Presupuesto (DIPRES), desde el año 2000 al 2006 en el gobierno del ex
Presidente Ricardo Lagos Escobar, que cerró su periodo presidencial con
un 70% de aprobación, según sondeos de la época.
Por
lo anterior, podemos decir que Mario Marcel es un hombre de consenso,
prudente, reconocido profesional, perfil serio y duro. Para ilustrar
esto último, debemos comprender que el director de Presupuesto debe
lidiar con los diferentes Ministros y Subsecretarios, cuando solicitan
aumentos presupuestarios, y muchas veces es el tecnócrata “malo de la
película” que debe decir NO. Característica que tuvo que resaltar en el
Banco Central.
Además
es destacable como lo mencionan medios de prensa nacionales, que fue
“pilar fundamental en la creación de la ley de superávit estructural del
1% del PIB”. Es decir, fomentó el ahorro de recursos fiscales, para
enfrentar periodos de “vacas flacas”, situación que en su momento era
cuestionable políticamente, porque frenaba las decisiones populistas. En
cierta forma, se aplicaba la razón por sobre la pasión.
El
futuro Ministro, junto al nuevo director de la DIPRES, deberán lidiar
con las peticiones de los diferentes Ministerios, que deben contar con
los recursos necesarios para cumplir con el programa de Gobierno, que se
hace cargo de las demandas sociales históricas y emergentes. Y a su
vez, velar por la estabilidad macroeconómica, para evitar la inflación
que daña a los sectores más vulnerables del país, o un sobre
endeudamiento externo que hipoteque el futuro de las políticas públicas en el mediano plazo.
Por
otro lado, se deberá lidiar con la histórica y ya comentada ausencia de
recursos para entidades públicas que deben implementar procesos de
modernización, y que no se puede hacer solo aumentando las memorias ram o
discos duros de los procesadores.
Todo
tiene un costo en la vida, y lo tenemos presente con el Proyecto la
Pensión Garantizada Universal (PGU), el cual ya ha despertado las
expectativas de los beneficiarios, que son principalmente ciudadanos con
pensiones bajísimas. Nadie puede discutir la necesidad de esta Ley,
pero el freno es: ¿Cómo será financiado este nuevo costo social? Y de
allí nace las nuevas reformas tributarias, que deben darle vida a esta
nueva y necesaria política pública.
Técnicamente
es una decisión acertada, que genera aprobación transversal en el
ámbito político como empresarial. Espero que sea un buen interlocutor
con nuestro gremio en temas tributarios y operativos, que exista
congruencia con las designaciones en la Dipres y el Banco Central, y
prime la razón por sobre la pasión.