Como se dijo en el
comentario anterior, la frustración es el sentimiento que surge cuando
no se consigue lo que se quiere; se trata de la respuesta emocional que
sobreviene cuando los proyectos, expectativas o metas no se cumplen; o
los deseos y necesidades no se llegan a satisfacer.
Las
personas difieren en cuanto a la capacidad para soportar la
frustración. Algunas no son capaces de tolerar el más mínimo retraso en
la satisfacción de sus deseos, y no soportan ningún sentimiento o
circunstancia desagradable. Sin embargo, otras han aprendido a manejarla
adecuadamente; consiguiendo así mejorar su perseverancia con el fin de
alcanzar sus metas a largo plazo.
Quienes
aprenden a tolerar la frustración suelen tener un nivel menor de
estrés; son capaces de mantener la calma ante los imprevistos, no
admitiendo que los problemas los perturben excesivamente. Además son
capaces de aceptar con más facilidad el dolor, disgusto o fracaso. Lo
que facilita que actúen de manera proactiva e intenten buscar otras
opciones que les permitan alcanzar sus objetivos.
Las
personas cuya capacidad para tolerar la frustración es baja no aceptan
las cosas como son; los contratiempos que para la mayoría resultan
simplemente desagrados, ellas los viven como verdaderas calamidades; su
percepción de la situación suele ser extremada y errónea. Al no soportar
el malestar que les genera que las cosas no salgan como ellas desean,
tienden a desmotivarse fácilmente. En su búsqueda del bienestar
inmediato suelen renunciar a sus proyectos de forma prematura, sin tener
en cuenta los beneficios que podrían tener a mediano y largo plazo si
lograsen manejar de una manera adecuada sus emociones o sentimientos
negativos.
Algunas estrategias para mejorar el nivel de tolerancia a la frustración son:
-Frente
a la frustración hacer una pausa. Esto permitirá reflexionar y analizar
la situación, de modo de buscar otras alternativas para conseguir el
objetivo anhelado. igualmente permitirá recuperar un estado emocional
más estable. Las personas con baja tolerancia a la frustración toman
cada traspié como una señal de que no deben seguir adelante. Sin
embargo, quienes son capaces de tolerar la frustración consideran que
todo fracaso es una oportunidad de analizar aquello que salió mal y
reajustar sus estrategias.
-La
personas con baja tolerancia a la frustración generalmente funcionan en
base al pensamiento dicotómico (todo o nada, bien o mal, blanco o
negro, etc.) Una forma de cambiar esta forma de percibir el mundo es
dividiendo las metas en subtemas, y teniendo en cuenta que en ocasiones
hay que hacer retrocesos para seguir avanzando hacia el objetivo final.
Así los logros se consiguen en zigzag, siendo las regresiones vistas
como oportunidades para analizar la situación y revalorar el objetivo.
Lo importante es que al experimentar un retroceso no se debe sentir
desesperanza, sino mantener calma, paciencia y ser constante para seguir
acercándose al objetivo sin dejar que la frustración sea un
impedimento.
La próxima semana en este comentario se tratará sobre cómo formar niños capaces de tolerar la frustración.