“Tolerancia cero” fue un programa de seguridad impulsado en su momento por el alcalde de Nueva York Rudolph Giuliani. El
modelo impulsado en 1994 por el republicano se basó en una serie de
medidas simples: se puso énfasis en la prevención de crímenes, se
multiplicó la presencia de policías en las calles, se restableció el
vínculo entre la fuerza y la comunidad y se puso especial énfasis en
prevenir y perseguir determinadas contravenciones graves o delitos
menores, como pintar grafitis, saltar los molinetes de los subtes o beber alcohol en la vía pública.
Esta estrategia buscaba inyectar más dinero a ciudades y estados,
aumentar la policía en las calles, impulsar programas de prevención de
la violencia a nivel comunitario así como nuevas leyes para combatir el
tráfico de armas y tratar de frenar la violencia, que se agravó en 2021
con la pandemia de Covid-19. ¿Por qué no implementarla en Punta Arenas? Se
ha señalado mucho que el gasto en seguridad ciudadana ha crecido, pero
este aumento no se ha visto reflejado en logros significativos.
Necesitamos a la brevedad desterrar la delincuencia, especialmente de
nuestra tierra magallánica, donde antaño era muy raro encontrarse con
hechos que llenaran páginas
rojas de los medios escritos. Y pese a que la delincuencia desde hace
más de una década es una enorme preocupación de los chilenos de acuerdo
con distintas encuestas, no ha estado entre las prioridades del Gobierno,
que ha privilegiado otros temas, como la redacción de una nueva
Constitución. Lo que más preocupa es que según cifras de la Fundación
Paz Ciudadana el gasto en seguridad ciudadana ha crecido de manera significativa -un 92% per cápita entre 2006 y la fecha-, pero
este aumento presupuestario no se ha traducido en grandes logros en la
lucha contra la delincuencia. Otras cifras de Enusc indican que solo
tres de cada diez víctimas de un delito violento fueron contactadas por
las autoridades encargadas de investigar, luego de denunciar el hecho. Y
eso también provoca inquietud. Ello lleva a mejorar los organismos persecutores, porque hay que sacar de las calles a delincuentes y volver a vivir de manera tranquila. El hecho de que una alta proporción de los delitos graves queden impunes significa un incentivo a criminales, quienes notan que el costo de delinquir no es especialmente alto.