“Toma” en la UMAG: sin vencedores ni vencidos

No es bueno, no es sano lo que ha
ocurrido. Es muy lamentable, porque son más de 4 mil las familias afectadas.  Se han perdido más de veinte días de clases,
trabajo que, como es sabido, es muy improbable que se recupere adecuadamente.

Las continuas movilizaciones a
las que se ha visto afectada la Universidad de Magallanes en los últimos años
han influido en la caída de la matrícula y no es descartable que también haya
incidido en el descenso del desempeño estudiantil. ¿Un alumno se puede
concentrar y puede tener un adecuado rendimiento académico cuando no hay una
continuidad en sus estudios? Difícil.

Hasta el momento de escribir esta
columna, la UMAG se mantenía tomada, incluso endureciendo la postura de los
estudiantes y con un escaso acercamiento con las más máximas autoridades
académicas.

Las movilizaciones amenazan con
prolongarse y con ello la incertidumbre de muchas familias por el presente y
futuro.

Los estudiantes de la Universidad
de Magallanes carecen de representatividad, porque son ellos mismos los que se
han negado muchas veces de participar en periodos eleccionarios y cuando se
organizan para movilizarse endurecen posturas que llevan a la intransigencia
también de las autoridades educacionales.

Con esto nadie gana. Es un eterno
gallito que no tiene vencedores ni vencidos. El problema final es la escasa
importancia que a nivel central le están dando a una universidad estatal.

Para los diferentes gobiernos la
UMAG no es una prioridad y en ello los afectados somos todos quienes residimos
en la zona más austral del planeta, porque nos están privando de poder
entregarles una educación de calidad a las nuevas generaciones.

En Magallanes necesitamos con
urgencia profesionales de calidad, pero en la educación estatal no se están
formando de manera adecuada.

Muchas veces las medidas de
presión son intolerables por las autoridades, pero algunas medidas de presión
son entendibles. Todos queremos que la UMAG mejore, pero para eso hacemos el
llamado al poder central, por favor acuérdense que necesitamos profesionalizar
una región que tiene muchas carencias, pero para mejorar hay que tener las
condiciones básicas.

Lo que sería inaceptable, eso sí,
es que los estudiantes de la Universidad de Magallanes estén tomando esta
movilización como una medida de presión por la eximición.

Es de esperar que se construya un
consenso amplio y duradero respecto a lo dañino que resultan las tomas como
instrumento de protesta. Debe haber una institucionalidad que dé respuestas a
aquellas demandas razonables de los estudiantes y entregue los incentivos
adecuados a quienes manejan la educación provista por el Estado.

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