Los
triunfos tienen muchos padres, pero las derrotas son huérfanas. Cuesta
poner la cara y aceptarlas, pues bien, acá estamos; con dolor, pena, mas
nunca rabia. Con todas las dificultades del proceso constituyente, con
merecidas críticas, pero con mucho trabajo, el pueblo de Chile quiso
votar de forma categórica por seguir con nuestro sistema actual.
Duele, porque acá estaban centradas las
esperanzas en poder hacer que los más carenciados, los que no tienen
agua para lavarse las manos, las minorías y disidencias, los pueblos
originarios y tanto otros, pudieran vivir en un lugar más razonable.
Qué hablar del medio ambiente, justo cuando hoy Chile y el mundo atraviesan por el peor momento del cambio climático que hayamos conocido. Queríamos cuidar los humedales, hacer que los cerros, ríos, playas y la naturaleza estén más a la mano de nuestra gente. No dilapidar nuestros glaciares, fuente del futuro de la humanidad.
Yo no creo que los que votaron Rechazo
nieguen que estos son avances necesarios y urgentes. Pues bien, cerrado
el capítulo del domingo, recojo las palabras del Presidente Gabriel
Boric y este llamado a la unidad; a que el compromiso de los dirigentes
del Rechazo se haga realidad e iniciar un nuevo proceso que nos permita dejar atrás las heridas del ayer.
Todos
derechos pensados en el más profundo amor a la sociedad, al entendernos
como uno y querer un “Chile bien diferente”. Que quede claro, jamás han
escuchado de mi boca que mis adversarios políticos no quieran lo mismo,
es simplemente que vemos de una forma distinta a la sociedad, y esta vez nos tocó perder.
Dentro
de las diferentes sensaciones que vivimos durante este tiempo también
está el orgullo. Orgulloso de un país que fue capaz de organizarse en el
momento más difícil de nuestra democracia desde el término de la
dictadura. Supimos entregar y ceder para poder avanzar. Así nace el
proceso constituyente. No sé si existe otra experiencia igual en el
mundo.
Quiero hacer un llamado, con toda humildad, a los que, como yo, se jugaron por la opción Apruebo. Los que no confiaron en nuestra propuesta no deben ser denostados. Los más carenciados que votaron Rechazo siguen estando ahí, con sus mismas dificultades y no deben ser ignorados ni olvidados.
Salvado
Allende fue derrotado tres veces antes de ser Presidente de Chile,
quizás cuántos de los más humildes a lo largo y ancho de nuestras
fronteras no lo apoyaron. No importa, finalmente el sueño era que sean
ellos los que también avancen.
El
sueño aún existe. Hoy nos queda reflexionar, volver al debate y
perseguir ese país que buscamos. Gracias a los que nos escucharon,
abrieron sus puertas y participaron de este proyecto.